
La Bastida, el pueblo de 21 vecinos que ningún político visita en la campaña electoral de Castilla y León
A pocos días de las elecciones autonómicas en Castilla y León, mientras los candidatos recorren las principales ciudades, la realidad es muy distinta en los pequeños municipios. Es el caso de La Bastida, un pueblo de la comarca de la Sierra de Francia, en Salamanca, que se sitúa a más de 1.000 metros de altitud y cuenta con apenas 21 habitantes.
Uno de ellos es Bienvenido Rodríguez, quien fue alcalde del municipio durante 26 años hasta el pasado mes de septiembre.
Ningún representante político ha visitado La Bastida durante la actual campaña electoral. ‘No, en esta no ha venido nadie, ni de un partido ni del otro’, explica Bienvenido.
Una situación que contrasta con la de otras citas electorales, ya que, según el exalcalde, ‘más suelen venir en las generales y en las municipales’. La razón, a su juicio, es puramente matemática: ‘Son cuatro votos, y los diputados se van a los grandes, porque es a donde sacan bastante más que aquí’.
A pesar del aparente desinterés, los vecinos de La Bastida tienen claras sus reivindicaciones.
Bienvenido Rodríguez pide a los futuros representantes de la Junta de Castilla y León ‘que se porten algo mejor’ y, sobre todo, que atiendan las necesidades del campo.
El exregidor recuerda que, aunque sean pocos, sus obligaciones son las mismas que las del resto: ‘Los pueblos también pagamos impuestos’, sentencia.
El día de las elecciones en La Bastida también tendrá su propia particularidad. A pesar de los pocos votantes, la mesa electoral no podrá cerrarse antes de las 20:00.
La ley lo impide, ya que uno de los 21 vecinos censados, que reside en Cataluña, no acude nunca a votar. ‘Como falta uno, no se puede cerrar la mesa’, confirma Rodríguez.
Por tanto, el colegio electoral del Ayuntamiento permanecerá abierto hasta la hora oficial de cierre.
Esta conexión con su pueblo es lo que ha llevado a Bienvenido Rodríguez a estar 26 años como alcalde y 12 como teniente de alcalde, una vida entera dedicada a la política local desde 1982. Lejos de retirarse, confirma que su nombre volverá a estar en las papeletas en las próximas elecciones municipales: ‘Hombre, quiero presentarme, otra cosa es que me voten’.
Para él, en un ayuntamiento tan pequeño, la ideología queda en un segundo plano.
‘Aquí la política no se rige, se rige la gente y las personas’, asegura. Su máxima es clara: ‘Hay que presentarte por un partido para ser alcalde, porque si no, no puedes, pero lo que interesa es el pueblo’.













