
ADIÓS A RAÚL DEL POZO, EL CRONISTA QUE VIVÍA EN LA CALLE
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Raúl del Pozo, el periodista y escritor conocido por su aguda mirada sobre la sociedad española, ha fallecido. Su estilo, caracterizado por la ironía y la precisión, lo convirtió en una voz influyente y respetada en el panorama mediático.
Un Reportero de Vocación
Del Pozo fue un hombre de la calle, un reportero incansable que supo captar la esencia de la vida cotidiana. Trabajó en diversos medios, desde ‘Pueblo’ hasta ‘El Mundo’, y siempre mantuvo una conexión directa con la realidad que le rodeaba. Su columna diaria era un análisis lúcido y crítico de la actualidad, un reflejo de su visión, a menudo decepcionada, de la incoherencia humana.
Le gustaba la noche, el juego y la compañía de amigos, pero su verdadera pasión era escribir.
A través de sus crónicas, logró retratar la España de las últimas décadas con una prosa incisiva y un lenguaje directo. Era un observador perspicaz de la política y la cultura, y sus opiniones no dejaban indiferente a nadie.
Un Estilo Inconfundible
Su prosa era como un paseo por la Gran Vía a medianoche: irónica, cautelosa y obsesionada con la frase perfecta. Sus textos combinaban el reportaje, la crónica y la columna de opinión, y se caracterizaban por su agudeza y su capacidad para desvelar la impostura. Sus frases eran cortas y precisas, y utilizaba los adjetivos como “navajazos”.
Del Pozo acuñó términos como “la izquierda caviar” y retrató la España ochentera en ‘Costa Fleming’.
Siempre defendió que “la verdad no se grita: se cuenta”, una máxima que aplicó a su trabajo diario en ‘Ruido de la calle’, una tribuna donde desfilaron personajes de todo tipo.
Un Hombre de Mundo
Raúl del Pozo fue un viajero incansable. Estuvo en Roma, París, Cabo Cañaveral y Moscú, entre muchos otros lugares. Cubrió el despegue del Apolo y la manifestación contra Pinochet, y compartió momentos con figuras como Sartre, Simone de Beauvoir, Jimmy Hendrix y Leonard Cohen. Su experiencia vital se reflejaba en sus escritos, que eran una mezcla de anécdotas personales y reflexiones sobre el mundo.
Un Legado Imborrable
Con la pérdida de su esposa Natalia, se rompió su brújula, según sus propias palabras.
Sin embargo, su legado perdura en sus libros y artículos, que son un testimonio de su talento y su compromiso con el periodismo. Raúl del Pozo fue un cronista excepcional, un narrador de historias que supo captar la esencia de su tiempo. Su voz se echará de menos en el panorama mediático español.













