
Descubren en Arizona un pariente del cocodrilo que caminaba a dos patas
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Los grandes reptiles del pasado evolucionaron de maneras muy diversas, desarrollando formas corporales sorprendentes mucho antes de que otros grupos lo hicieran. El cocodrilo, a menudo considerado un “dinosaurio” sobreviviente, en realidad pertenece a una rama evolutiva cercana.
Esta cercanía explica las similitudes con los dinosaurios, aunque también presenta rasgos propios. La historia del linaje del cocodrilo incluye parientes con cuerpos muy diferentes que desempeñaron roles variados en los ecosistemas antiguos.
Sonselasuchus cedrus: Un cambio de postura al crecer
Un estudio publicado en el Journal of Vertebrate Paleontology describe a Sonselasuchus cedrus, un reptil antiguo relacionado con los cocodrilos que mostraba un cambio notable en su forma de moverse a medida que crecía. Los individuos jóvenes se desplazaban a cuatro patas, pero al alcanzar mayor tamaño, podían caminar sobre las dos traseras.
Este cambio de postura está relacionado con el desarrollo progresivo de su esqueleto, evidenciado al comparar restos de diferentes edades.
El aspecto general de este animal era curioso, recordando a algunos dinosaurios corredores. Tenía patas largas, huesos ligeros y una cabeza con pico sin dientes, evocando a reptiles del Cretácico con forma similar a un avestruz.
Elliott Armour Smith, de la Universidad de Washington, explicó que este parecido no indica parentesco directo, sino que surgió de forma independiente en linajes distintos que vivían en ambientes similares. Este fenómeno evolutivo, donde animales de grupos diferentes adoptan estructuras parecidas al ocupar funciones similares en un ecosistema, se conoce como evolución convergente.
El crecimiento alteraba las proporciones del cuerpo
El cambio en la forma de caminar se detectó al estudiar el crecimiento de las extremidades. Los restos fósiles indican que las patas delanteras eran relativamente largas en los individuos jóvenes, pero esta proporción cambiaba con la edad.
Armour Smith señaló que “la pata delantera comienza midiendo cerca del 75% de la trasera y termina alrededor del 50%”. Esta diferencia alteraba el equilibrio corporal. Con patas traseras más largas y robustas, el peso del cuerpo se concentraba en la parte posterior, permitiendo caminar erguido al alcanzar la madurez.
Un yacimiento en Arizona revela miles de restos
Los fósiles provienen del Parque Nacional Petrified Forest, en Arizona, una de las zonas con más restos del período Triásico en Norteamérica. Las excavaciones, iniciadas en 2014 en Kaye Quarry, han recuperado más de 3.000 huesos de diversos vertebrados, incluyendo peces, anfibios, dinosaurios y reptiles.
Aproximadamente 950 restos corresponden al nuevo animal descrito. Christian Sidor, también de la Universidad de Washington, destacó que “el yacimiento sigue produciendo fósiles nuevos y resulta emocionante ver lo que todavía puede aparecer”. Se estima que los huesos pertenecen al menos a 36 individuos.
Los hallazgos amplían la diversidad del Triásico
El conjunto de hallazgos ayuda a comprender la variedad de reptiles cercanos a los cocodrilos durante el Triásico. Durante mucho tiempo se pensó que estos animales apenas cambiaron a lo largo de su historia, pero algunos grupos desarrollaron formas corporales muy distintas.
Michelle Stocker, de Virginia Tech, explicó que “estos animales ya estaban probando formas corporales muy extrañas antes de que los dinosaurios adoptaran rasgos parecidos”. Esta diversidad muestra que los ecosistemas donde vivieron los primeros dinosaurios incluían muchos otros reptiles con estilos de vida variados, algunos de ellos con aspecto sorprendentemente parecido al de animales que aparecerían millones de años después.













