Alfredo Bryce Echenique no nos espera en abril

Alfredo Bryce Echenique no nos espera en abril
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Alfredo Bryce Echenique no nos espera en abril

Alfredo Bryce Echenique se nos fue sin recibir el premio Cervantes que merecía con toda justicia por novelas extraordinarias como ‘Un mundo para Julius’, ‘La vida exagerada de Martín Romaña’, ‘La amigdalitis de Tarzán’ o ‘Tantas veces Pedro’ -quizá su favorita-, entre más de una veintena de títulos donde encontramos relatos, ensayos, crónicas, antimemorias y novelas.A pesar de la distancia, durante los últimos años coincidimos muchas veces, porque Alfredo, so pretexto de darse un garbeo de despedida, se pegó unos viajes tremendos para decirle adiós a París, Madrid y Sevilla, entre otras ciudades muy queridas. Y claro, los amigos aprovechamos cada una de esas expediciones para organizar homenajes y exaltaciones, como aquellas jornadas que celebró la Universidad de Alicante, donde se me ocurrió dedicarle un «Vejamen» al más puro estilo académico del Siglo de Oro.

La guasa, el recochineo y la retranca le gustaron tanto, que cuando la Universidad Ricardo Palma de Lima lo invistió Doctor ‘Honoris Causa’, Bryce Echenique me pidió que lo vejara de nuevo y así le endiñé un «Vejamen Criollo» que multiplicó nuestra gozosa complicidad.La cara B del ‘Boom’ latinoamericano fue pródiga en humor, gracias al argentino Manuel Puig, al mexicano Jorge Ibargüengoitia y al peruano Alfredo Bryce Echenique. Ellos fueron quienes relajaron a Vargas Llosa, García Márquez y Carlos Fuentes, todos ellos demasiado solemnes porque vivían persuadidos de que el humor estaba reñido con la revolución.

Es curioso. Ni Puig ni Ibargüengoitia disfrutaron en vida de los reconocimientos recibidos después de morir.

¿A que ahora sí escucharemos que la obra de Alfredo merecía los premios mayores de nuestra lengua? Es lo que tiene el humor en la literatura: nos hace reír a destiempo.Noticia relacionada No No Bryce Echenique entrega al Cervantes el manuscrito de ‘Un mundo para Julius’Bryce Echenique me pidió que prologara la edición conmemorativa de su novela ‘No me esperen en abril’ (Peisa), que presentamos hace exactamente un año en la librería limeña El Virrey.

Aquella noche Alfredo estaba pletórico, rodeado de amigos y bromeando con ese ‘savoir faire’ stendhaliano que se gastaba rumboso. Hoy quiero recordarlo así -«absolut» feliz- desde la lejana ciudad lluviosa donde he recibido esta triste noticia: Alfredo Bryce Echenique no nos espera en abril.