
Alfredo Bryce Echenique no nos espera en abril
La guasa, el recochineo y la retranca le gustaron tanto, que cuando la Universidad Ricardo Palma de Lima lo invistió Doctor ‘Honoris Causa’, Bryce Echenique me pidió que lo vejara de nuevo y así le endiñé un «Vejamen Criollo» que multiplicó nuestra gozosa complicidad.La cara B del ‘Boom’ latinoamericano fue pródiga en humor, gracias al argentino Manuel Puig, al mexicano Jorge Ibargüengoitia y al peruano Alfredo Bryce Echenique. Ellos fueron quienes relajaron a Vargas Llosa, García Márquez y Carlos Fuentes, todos ellos demasiado solemnes porque vivían persuadidos de que el humor estaba reñido con la revolución.
Es curioso. Ni Puig ni Ibargüengoitia disfrutaron en vida de los reconocimientos recibidos después de morir.
¿A que ahora sí escucharemos que la obra de Alfredo merecía los premios mayores de nuestra lengua? Es lo que tiene el humor en la literatura: nos hace reír a destiempo.Noticia relacionada No No Bryce Echenique entrega al Cervantes el manuscrito de ‘Un mundo para Julius’Bryce Echenique me pidió que prologara la edición conmemorativa de su novela ‘No me esperen en abril’ (Peisa), que presentamos hace exactamente un año en la librería limeña El Virrey.
Aquella noche Alfredo estaba pletórico, rodeado de amigos y bromeando con ese ‘savoir faire’ stendhaliano que se gastaba rumboso. Hoy quiero recordarlo así -«absolut» feliz- desde la lejana ciudad lluviosa donde he recibido esta triste noticia: Alfredo Bryce Echenique no nos espera en abril.












