
La Moda de Ser un "Gilipollas": Un Análisis Sociopolítico
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En tiempos recientes, se ha observado una preocupante tendencia: la normalización e incluso glorificación de comportamientos que antes eran socialmente inaceptables. Ser “gilipollas” parece estar de moda, impulsado por una combinación de factores que van desde la búsqueda de desquite hasta la rentabilidad mediática.
El Incivismo como Desquite
Tras años de corrección cívica impuesta por el sentido común, muchos parecen encontrar en el incivismo y la falta de educación una forma de rebelión. Medios de comunicación, influencers y cuentas en redes sociales hacen apología de este comportamiento, amplificando su alcance y legitimidad.
Ejemplos Cotidianos de la Tendencia
Se observa en diversos ámbitos: desde escritores mediocres que critican a autores consagrados, hasta periodistas que entrevistan con malicia o ensayistas que niegan realidades sociales. Incluso, el estereotipo del “tío blanco hetero” encuentra una plataforma para lucrarse, obteniendo reconocimiento y apoyo en determinados círculos.
La Vergüenza como Mecanismo Colectivo
El sociólogo Erving Goffman explicó que la vergüenza es un mecanismo colectivo que nos regula en función de la mirada de los demás. Sin embargo, en la actualidad, el grupo que nos observa es a menudo el que nosotros elegimos, o el que elige observarnos. Esto significa que siempre habrá un público dispuesto a aplaudir y celebrar incluso las mayores barbaridades.
Lo que antes conllevaba un coste reputacional irreparable, como el racismo o la apología del genocidio, ahora genera capital mediático. El prestigio se ha diversificado, existiendo diferentes “capitales” que circulan en comunidades muy distintas entre sí.
La Rentabilidad del Comportamiento Inadecuado
Durante siglos, la vergüenza fue una herramienta para mantener a raya a los individuos socialmente problemáticos. Sin embargo, ahora, estos individuos han encontrado la forma de convertirse en referentes, impulsados por el mercado y su propio esfuerzo.
Un Peligro para la Política
Si bien las modas suelen desaparecer cuando dejan de ser rentables, la tendencia a ser “gilipollas” parece tener incentivos sólidos que la mantienen viva. Desafortunadamente, este comportamiento se ha convertido en una forma de hacer política, alimentando la polarización y el enfrentamiento.












