
El 'CSI' de las cacas de perro: Más de 80 ciudades rastrean el ADN para multar a dueños
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La persistente problemática de los excrementos caninos en las vías públicas ha impulsado a más de 80 ayuntamientos en España a implementar una estrategia innovadora: el análisis de ADN de las heces para identificar a los dueños infractores.
Un problema persistente: Las heces caninas en la mira
La limpieza de las calles es una preocupación constante para los ciudadanos y un desafío para los alcaldes. Dentro de este ámbito, las heces de perro representan una de las principales fuentes de quejas vecinales, según encuestas de la OCU.
Si bien la mayoría de las ciudades han establecido multas para quienes no recogen los excrementos de sus mascotas, la práctica persiste. Ante esta situación, numerosos consistorios han optado por la creación de registros de ADN canino.
El auge del registro de ADN canino
Pablo Muñoz Gabilondo, periodista especializado en mascotas, ha elaborado un listado de municipios que han adoptado el registro de ADN canino, alcanzando actualmente los 87, principalmente en la Comunidad Valenciana y Cataluña. Entre las primeras ciudades en implementar este sistema se encuentra Málaga, en 2018. Posteriormente, se han sumado otras como Alcalá de Henares, Tres Cantos, Martorell, Cornellà de Llobregat e incluso Tarragona, que recientemente ha dado un plazo para que los dueños de mascotas se inscriban en el registro.
¿Cómo funciona el sistema?
El proceso generalmente comienza con un período de gracia para que los ciudadanos registren a sus perros en el nuevo registro genético, un complemento al microchip identificador. Los dueños acuden al veterinario para obtener una muestra (de sangre o saliva) que se envía al laboratorio encargado del servicio.
A partir de entonces, la policía local y los agentes cívicos pueden recolectar muestras de heces en la vía pública, enviarlas a analizar, identificar al animal y multar al dueño responsable. Esta medida suele ir acompañada de sanciones para quienes no hayan registrado el ADN de su perro.
Efectividad y costos del sistema
Jordi Martín Forns, concejal de Urbanismo de Caldes de Montbui (Barcelona), uno de los primeros municipios catalanes en adoptar el sistema, asegura que “la presencia de heces en la calle se ha reducido mucho”, aunque reconoce que implica un costo económico para la ciudadanía. Destaca el efecto disuasorio de la medida, ya que “la gente acaba entendiendo que, si no recoges los excrementos, te pillan y te multan”.
Debido al costo y la complejidad de los análisis, el muestreo no se realiza cada vez que se detecta una deposición sin recoger. En Caldes de Montbui, se realizan batidas trimestrales en zonas problemáticas, que también sirven como campañas de “sensibilización”. Las multas en este municipio oscilan entre 150 y 300 euros.
Los actores detrás del análisis de ADN
El laboratorio al que Caldes de Montbui envía sus muestras es Can Identification, un proyecto de la empresa Vetgenomics, con sede en el Parque de Investigación de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB). Esta empresa presta servicios a 14 municipios españoles y a todos los de Andorra. Otra empresa destacada en este campo es ADN Canino, radicada en Xàtiva (Valencia).
Desde Can Identification, Óscar Ramírez, doctor en Genética por la UAB, explica que facilitan a los ayuntamientos tubos de muestra codificados y una aplicación para registrar la hora y el lugar de la recolección. Destaca la importancia de identificar lugares como parques infantiles, ya que las heces pueden contener parásitos transmisores de enfermedades.
Desafíos y críticas al sistema
Ramírez reconoce que el sistema de comparación de ADN presenta desafíos, especialmente para lograr porcentajes de identificación que justifiquen la medida. La contaminación de las heces y la degradación del material genético son factores que dificultan el análisis. A pesar de ello, asegura que actualmente son capaces de extraer ADN y obtener el perfil genético del perro en el 95% de las muestras.
Gonzalo Moreno, presidente del Consejo General de Colegios de la Profesión Veterinaria de España, ha expresado críticas al modelo, calificándolo de poco eficaz. Argumenta que es una medida costosa con resultados limitados, ya que debe garantizar la cadena de custodia, contar con todos los perros registrados y considerar la presencia de animales itinerantes. Además, señala que la degradación y contaminación de las heces dificultan la identificación del animal.
Ramírez responde que Can Identification utiliza un conjunto de 128 marcadores genéticos y protocolos forenses que permiten trabajar con ADN degradado y aumentar la fiabilidad de la identificación.
La clave del éxito: Compromiso y supervisión
Pablo Muñoz Gabilondo señala que la clave para que la medida funcione reside en el compromiso del ayuntamiento, que debe supervisar las placas de los perros, mantener a la policía local alerta, completar el censo y realizar recogidas periódicas de heces. Enfatiza que la medida debe ser estructural y no un anuncio puntual que se olvida al año siguiente.












