Lluvia de despidos en Glovo tras el fin del modelo de falsos autónomos: Trabajadores denuncian despidos injustificados y falta de atención

Lluvia de despidos en Glovo tras el fin del modelo de falsos autónomos: Trabajadores denuncian despidos injustificados y falta de atención
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Lluvia de despidos en Glovo tras el fin del modelo de falsos autónomos: Trabajadores denuncian despidos injustificados y falta de atención

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El fin del modelo de falsos autónomos en Glovo no ha puesto fin a los conflictos laborales que la empresa arrastra desde hace años. En los últimos meses, numerosos repartidores han sido despedidos alegando ausencias injustificadas o retrasos en los pedidos, incluso estando de baja médica.

Despidos y reclamaciones

Javier Pérez, repartidor en Barcelona y afiliado a CGT, fue despedido estando de baja por un accidente laboral, justificando la empresa ausencias injustificadas. Aunque fue readmitido tras reclamar, su caso no es único. Otros trabajadores en Barcelona y Madrid denuncian prácticas similares, y CCOO asegura que hay casos parecidos en todo el país.

Abogados que representan a repartidores de Glovo afirman haber notado un aumento en las consultas de trabajadores despedidos tras el fin del modelo de falsos autónomos. Uno de ellos, Francisco Valverde, lleva unos 150 casos de despidos y más de 1.000 reclamaciones de riders por supuestos incumplimientos de derechos laborales, sugiriendo una posible estrategia de reducción de plantilla encubierta.

Acusaciones de ERE encubierto

CCOO califica la situación de “ERE encubierto” y estudia demandar a Glovo ante la Audiencia Nacional, recordando que el Estatuto de los Trabajadores considera despido colectivo aquel que afecta a 30 o más trabajadores en un periodo de 90 días.

Los despidos, calificados por Glovo como disciplinarios, se producen en muchos casos “sin audiencia previa y sin posibilidad de presentar alegaciones”, según el abogado Sharjeel Tariq. Los abogados están impugnando estos despidos solicitando su nulidad o, subsidiariamente, que se declaren improcedentes.

Respuesta de Glovo

Glovo no ha especificado el número de despidos en los últimos meses, pero asegura que envía notificaciones al repartidor antes de tomar cualquier medida disciplinaria y que los trabajadores pueden presentar reclamaciones a través de los canales de recursos humanos si no están de acuerdo con la decisión. La empresa afirma que un equipo especializado “revisa las reclamaciones y la documentación aportada en todos los casos”.

Sin embargo, los trabajadores denuncian que la atención al trabajador es prácticamente inexistente y que no hay contacto humano para resolver problemas.

Testimonios de los trabajadores

Manuel fue despedido después de tramitar una baja médica de cinco días para cuidar de su madre, alegando la empresa ausencia injustificada a pesar de haber presentado la documentación en plazo. Tras presentar una demanda, la empresa le ofreció revocar el despido, pero no se presentó al acto de mediación. Manuel ya tiene fecha de juicio para 2028.

Tanto Javier como Manuel recibieron correos electrónicos de la empresa solicitando que justificaran sus ausencias, pero el enlace para adjuntar la documentación no funcionaba. A pesar de avisar a su supervisora, fueron despedidos igualmente.

Jamer Torrado, otro exrepartidor, fue despedido por supuestos retrasos en entregas de pedidos que, según él, se debían a cancelaciones de pedidos que el sistema registraba automáticamente como retrasos, sin ser culpa suya. Torrado afirma que el sistema obliga a realizar unos 2,5 pedidos por hora, lo cual es imposible de cumplir si te envían a un lugar que está a 30 minutos o más.

Javier Pérez también ha recibido avisos por supuestas demoras, denunciando que la empresa no tiene en cuenta factores externos como el tráfico, la lluvia o las obras a la hora de valorar los retrasos.

Carlos Sola, de CCOO, resume que la oleada de despidos es generalizada y de gran magnitud, pero no se puede ofrecer una cifra global porque la empresa no la está proporcionando y los registros oficiales no reflejan la realidad actual.

Ola de demandas contra Glovo

Desde que Glovo acabó con el modelo de falsos autónomos a finales de junio de 2025 para adaptarse a la Ley Rider, la empresa se vio obligada a regularizar la situación laboral de sus repartidores, garantizando un mínimo de horas de trabajo para la plantilla.

El conflicto laboral con el nuevo modelo se suma a las consecuencias de los falsos autónomos, que aún colean en los juzgados. El fundador y consejero delegado de Glovo, Oscar Pierre, permanece investigado por un delito contra los derechos de los trabajadores por mantener el modelo de falsos autónomos pese a la sentencia del Supremo que abría la puerta a que los repartidores fueran empleados.

Según declaró Pierre, el nuevo modelo buscaba zanjar “discusiones” con la Inspección de Trabajo, pero el repartidor Javier Pérez ya ha interpuesto diez denuncias ante la Inspección de Trabajo junto a CGT y otras dos demandas en el juzgado a título individual.

Las reclamaciones colectivas presentadas con el sindicato incluyen la falta de equipos de protección (EPI), el limitado margen para elegir vacaciones y la obligación de utilizar el teléfono móvil personal para trabajar.

CCOO también ha denunciado a la empresa por no facilitar información a los comités de empresa. Glovo solo ha proporcionado datos de despidos a uno de los nueve comités existentes en España: el de Navarra. Solo en enero, en esta comunidad fueron despedidas 45 personas.

Los sindicatos también critican el Convenio de 2006 por el que se rige la actividad laboral de los riders, considerándolo desactualizado y señalando que los sueldos son inferiores al SMI, que el salario variable es casi imposible de alcanzar y que no se compensa correctamente el uso de vehículos, móviles u otros gastos de transporte y averías.

Según Manuel, el modelo de negocio de Glovo, como el de otras plataformas, se basa en crecer rápido, competir agresivamente, asumir que las sanciones llegarán tarde y aumentar los trabajadores subcontratados. Tras el fin del modelo de los falsos autónomos a finales de junio, Glovo contrató a unas 14.000 personas y otras 6.000 lo hicieron a través de empresas subcontratistas, una forma de ajustar plantilla sin hacerlo directamente y que dificulta la organización sindical.

Abogados y testimonios coinciden en que muchos trabajadores no demandan por desconocimiento, falta de tiempo o recursos, especialmente aquellos migrantes que no dominan el idioma o el sistema legal. Entre quienes sí lo hacen, es frecuente que terminen aceptando acuerdos extrajudiciales con la empresa. Mientras tanto, Glovo acarrea otras demandas de años anteriores, algunas de las cuales ya se han traducido en multas y sanciones. “En este sector tenemos que pelear nuestros derechos constantemente”, concluye Manuel.