A 26 años del atentado de ETA en Sallent de Gállego: Memoria viva de Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas

A 26 años del atentado de ETA en Sallent de Gállego: Memoria viva de Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas
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A 26 años del atentado de ETA en Sallent de Gállego: Memoria viva de Irene Fernández Pereda y José Ángel de Jesús Encinas

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La localidad oscense de Sallent de Gállego aún recuerda con dolor el atentado perpetrado por ETA hace 26 años. En la madrugada del 20 de agosto de 1998, los jóvenes guardias civiles Irene Fernández Pereda, de 32 años, y José Ángel de Jesús Encinas, de 22, fueron asesinados por la banda terrorista mediante una bomba lapa colocada en su vehículo oficial.

La explosión, provocada por tres kilos de dinamita, ocurrió a las seis de la mañana, partiendo el Nissan Patrol en dos y causando la muerte instantánea de ambos agentes. El ataque conmocionó a la comunidad y dejó una herida imborrable.

Investigación y Condena

La autoría del atentado fue atribuida al “comando toto” de ETA, liderado por el terrorista “Chapote”. Junto a él, José Ignacio Guridi Lasa, Aser Arzai Uzgoñi y Aitor Aguirre Barrena fueron condenados a 75 años de prisión por el doble asesinato.

Actualmente, Guridi Lasa y Aguirre Barrena se encuentran en régimen de tercer grado penitenciario.

Homenaje y Recuerdo Permanente

Cada año, el 20 de agosto, las familias de Irene y José Ángel viajan a Sallent de Gállego para rendir homenaje a su memoria. Para María Ángeles Pereda, madre de Irene, esta fecha es un recordatorio constante del trágico día que cambió su vida. “Tenía 52 años cuando mataron a mi hija, ahora tengo 78”, expresa, convertida en un símbolo de la lucha contra el olvido.

El recuerdo de los agentes permanece vivo en la comarca. El año pasado, el municipio inauguró una calle con los nombres de Irene y José Ángel.

Además, se han nombrado en su honor dos residencias de descanso de la Guardia Civil en Sabiñánigo y Torla. En estos lugares, una placa con sus fotografías y los detalles del atentado busca mantener viva su memoria y dar a conocer su historia a las nuevas generaciones de guardias civiles.

Irene Fernández Pereda: Vocación y Servicio

Irene Fernández Pereda, originaria de Asturias, eligió la provincia de Huesca como su primer destino tras salir de la academia, junto con varios compañeros de promoción. Su madre recuerda que se sentía muy feliz en ese lugar. “Estaba feliz, feliz”, asegura, destacando cómo los jóvenes agentes se apoyaban mutuamente y organizaban excursiones por la zona del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

A pesar del riesgo inherente a su profesión, Irene nunca transmitió miedo a su familia.

Su madre comenta que Irene no era partidaria de las armas, pero sentía una profunda vocación por el servicio. “No, no, yo me voy a la guardia, yo…”, decía Irene cuando le sugerían otras opciones. “Era su destino, no hay otra palabra que decir”, afirma María Ángeles.

El Contexto del Atentado

El atentado se produjo en un lugar estratégico para ETA, ya que Sallent de Gállego se encuentra a solo cuatro kilómetros de Francia, país que durante años sirvió de refugio para los terroristas. De hecho, los miembros del comando fueron detenidos en territorio francés.

La madre de Irene recuerda con amargura el juicio en la Audiencia Nacional, donde los asesinos de su hija se reían y hablaban en euskera entre ellos.

Un Dolor Imborrable

La pérdida de Irene marcó un antes y un después en la vida de María Ángeles. “Es intentar sobrevivir, y nada más. Te ha pegado una vuelta, que no eres ya la misma persona”, confiesa. Sin embargo, su determinación por mantener viva la memoria de su hija es inquebrantable.

A sus 78 años, promete seguir asistiendo a cada homenaje. “Yo iré hasta que pueda, lo tengo clarísimo”, afirma con una entereza admirable.