
Alfonso Fernández Mañueco, candidato del PP en Castilla y León, llama en plena entrevista a su mujer: "Sólo quería decirte que te quiero"
En la céntrica cafetería Las Torres de Salamanca, el presidente de la Junta de Castilla y León y candidato del Partido Popular a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, ha mostrado su faceta más cercana. En plena precampaña para las elecciones del 15 de marzo, Mañueco ha aceptado el reto de De Cerca para hacer una llamada a su mujer, Fina: “Solo quería decirte que te quiero, que tengas un buen día”.
El lugar del encuentro no es casual.
La cafetería Las Torres es el sitio al que iba de niño con sus padres y al que ahora acude con sus suegros los fines de semana para tomar un chocolate con churros.
A pesar de que sus padres eran de Palencia y Valladolid, Mañueco subraya su profundo arraigo con Salamanca: “Es tu tierra, donde yo he nacido, donde nos hemos criado todos los hermanos”.
Aunque se define como una persona que mantiene las distancias, al igual que su madre, confiesa que cuando se trata de sus hijas o sobrinos, no duda en ser cariñoso. “Cuando me pongo, me pongo y lo doy todo”, asegura el presidente, que fue tío por primera vez a los once años al ser el pequeño de ocho hermanos.
Aunque estudió derecho y se colegió, su carrera profesional ha estado ligada a la política, una esfera que, según él, “te va arrastrando”.
Define su trayectoria como una vocación de servicio para “transformar la realidad de las personas” y se emociona al recordar casos concretos en los que las ayudas de la Junta han sido decisivas, como la barbería de Fran en Benavente o el negocio de hostelería de Luis y Sole en Tierra de Campos.
Especialmente emotivo fue el caso de la unidad de radioterapia en Ávila, donde una paciente, Beatriz, le dijo que evitar los traslados le había dado “paz”. En ese momento, confiesa Mañueco, “se te saltan las lágrimas de emoción y de alegría”.
Este contacto directo es lo que, para él, llena de satisfacción el servicio público.
Sobre su experiencia de gobierno, reflexiona con una dualidad. Si bien cree que en la vida “juntos llegamos más lejos”, en política su balance es claro: “He presidido un gobierno en solitario mejor que cuando estábamos en coalición”.
Entre sus virtudes, Mañueco destaca la paciencia, citando a Santa Teresa: “La paciencia todo lo alcanza, solo Dios basta”.
Comparte que un amigo periodista le envía reflexiones diarias de la santa y que la del día era “confiar sin ver”, una idea que asume como creyente.
En un tono más distendido, este amante del Real Madrid se atreve a hacer símiles futbolísticos. Describe a Raúl de la Hoz como “el Vinicius de la política” por su carácter provocador, y a Carlos Fernández Carriedo, consejero de Hacienda, como el “Mbappé”, por ser quien “resuelve todo cuando hay dificultades”.
La entrevista termina con unos torreznos de Soria sobre la mesa, que el candidato asegura que se tomaría con su familia y amigos, recordando un refrán de su madre.
“Los hermanos son la familia que te manda Dios, y los amigos son los hermanos que tú eliges”, concluye.













