
Operación policial contra el narcotráfico en A Coruña y Arteixo: varios detenidos
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La Policía Nacional ha desplegado un amplio operativo en la mañana de este miércoles en A Coruña y Arteixo, centrado en desmantelar tres puntos clave de venta de droga. La operación, llevada a cabo por agentes de la Udyco y la brigada central de estupefacientes, se inició a las siete de la mañana.
Las intervenciones se han realizado simultáneamente en dos viviendas ubicadas en los barrios de Os Mallos y el Agra do Orzán, en A Coruña, y en una tercera en Meicende (Arteixo). Fuentes policiales confirman que la operación se ha saldado con varios detenidos.
El foco en la calle Vizcaya, Os Mallos
Uno de los puntos más problemáticos se encuentra en el número 57 de la calle Vizcaya, en el barrio de Os Mallos. Vecinos de la zona llevan años denunciando la situación de este inmueble, un segundo piso, donde se ha establecido un punto de encuentro para personas conflictivas.
Las denuncias vecinales incluyen incidentes graves, como un asesinato, y procesos judiciales pendientes.
Montse, presidenta de la comunidad de vecinos, describe la situación como insostenible: “Los vecinos lo que quieren es no tener miedo, que ese es el problema, el miedo”. Su temor es palpable, confesando que incluso tiene miedo de ir sola al trastero o de pasar por la calle por temor a represalias.
Convivencia imposible y daños constantes
La convivencia diaria se ha vuelto prácticamente imposible. Según relata la presidenta de la comunidad, los altercados, peleas y timbres a altas horas de la madrugada son constantes. Además, los destrozos en las zonas comunes son frecuentes: “Tiran lo que les da la gana en las escaleras, el portal está roto.
Lo arreglamos y al poco tiempo ya vuelve a estar otra vez manipulado, de hecho, ahora mismo se puede entrar sin llave en el portal”.
Escepticismo vecinal ante la operación
A pesar de la contundencia del despliegue policial, que los vecinos reciben con alivio, persiste un cierto escepticismo. Montse reconoce que cada redada trae consigo alegría, pero la sensación de inseguridad sigue presente. “Hasta que no se vayan, no vamos a estar tranquilos”, sentencia, reflejando la falta de esperanza en una solución definitiva.












