¿Por qué se habla poco de la contaminación de los ferris?

¿Por qué se habla poco de la contaminación de los ferris?
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¿Por qué se habla poco de la contaminación de los ferris?

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Es común enfocarse en las emisiones de los coches al hablar de la contaminación del aire en las ciudades. Sin embargo, los ferris, aunque operan cerca de zonas portuarias residenciales, a menudo se perciben como un problema secundario debido a que pasan gran parte del tiempo alejados de la vista cotidiana.

Estos barcos forman parte esencial del transporte en muchas áreas costeras y navegan cerca de zonas habitadas. A pesar de esto, los debates políticos sobre la calidad del aire urbano tienden a priorizar la reducción de emisiones de los vehículos terrestres, lo que plantea la necesidad de analizar el impacto del transporte marítimo de pasajeros.

Emisiones de ferris comparables a las de millones de coches

Un informe del consorcio europeo Transport and Environment analizó 1.043 ferris en Europa y estimó que sus emisiones en áreas portuarias son comparables a las de millones de automóviles. En 2023, estos barcos emitieron 13,4 millones de toneladas de CO₂, equivalente a las emisiones de 6,6 millones de coches en un año.

Según el estudio, gran parte de estas emisiones se produce cerca de zonas urbanas, ya que los ferris pasan más del 60% de su tiempo a menos de cinco millas náuticas de puertos con población.

El informe propone la electrificación como solución, calculando que al menos el 60% de los ferris europeos podría funcionar con baterías en 2035. Además, más de la mitad de estas embarcaciones (52%) tendrían costes operativos más bajos que los barcos que usan combustibles tradicionales.

La electrificación y el uso de sistemas híbridos podrían reducir las emisiones de CO₂ hasta en un 42% en este tipo de transporte marítimo.

Ciudades portuarias con niveles de azufre superiores a los del parque automovilístico

El análisis también examinó el impacto del azufre emitido por estos barcos en varias ciudades portuarias. En Barcelona, Dublín y Nápoles, los ferris generan más dióxido de azufre que todos los coches en esas ciudades. Dublín es la ciudad portuaria con mayor contaminación por SOx, seguida por Las Palmas de Gran Canaria y Holyhead.

Barcelona también figura entre los puertos con mayores emisiones de CO₂ procedentes de ferris. Incluso con los límites ambientales aplicados en el Mediterráneo, los ferris liberan en Barcelona 1,8 veces más SOx que el conjunto del parque automovilístico urbano.

La implementación de ferris eléctricos depende en gran medida de la capacidad energética de los puertos. Bosco Serrano, de Transport and Environment España, señaló que “el 57% de los puertos solo necesitaría pequeños cargadores de menos de 5 MW para dar soporte a las operaciones de los ferris eléctricos”. Sin embargo, la situación cambia en puertos con tráfico intenso, donde la demanda energética es mayor.

En España, varios enclaves portuarios necesitarían instalaciones eléctricas de gran capacidad para alimentar barcos de pasajeros con baterías. Puertos como Palma de Mallorca, Valencia, Barcelona o Las Palmas de Gran Canaria requerirían potencias cercanas a 30 MW y consumos anuales superiores a 100 GWh para cubrir ese servicio. Esta transición energética exige inversiones en redes y sistemas de carga adaptados al volumen de tráfico.

Flota envejecida dificulta el progreso

El informe también destaca la antigüedad de la flota europea de ferris, con una edad media de 26 años. Esto significa que muchos barcos están cerca del final de su vida útil y dependen de motores de combustibles fósiles, lo que dificulta las mejoras ambientales si no se impulsa la renovación de los buques de pasajeros.

España tiene un gran margen para acelerar el cambio tecnológico. De los 91 ferris que operan en aguas españolas, el 78% (71 unidades) podría ser sustituido por barcos eléctricos o híbridos desde el punto de vista técnico. Dentro de este grupo, el 46% de la flota (42 barcos) sería rentable incluso con las condiciones económicas actuales.

Felix Klann, de Transport and Environment, afirmó que “los ferris deberían conectar comunidades, no contaminarlas”, y añadió que la electrificación permitiría reducir emisiones y mejorar el aire que respiran millones de personas que viven cerca de los puertos.