
A la manera de El Bosco: Un legado reinterpretado en la creación actual
Foto: ABC – Todos los derechos reservados
La exposición “A la manera del Bosco” en la Fundación Juan March explora la influencia del pintor flamenco en el arte contemporáneo. La muestra toma como punto de partida dos tablas del siglo XVI, “La muerte del justo” y “La muerte del réprobo”, versiones de un tríptico perdido sobre el Juicio Final, atribuidas a un seguidor cercano del Bosco.
Un diálogo entre el pasado y el presente
Estas pequeñas pinturas sirven como pórticos formales y conceptuales hacia dos destinos opuestos, codificados cromáticamente: rojo para el infierno y verde para el cielo. A partir de estas obras, se despliegan diversas creaciones contemporáneas de la colección SOLO Contemporary. Sin embargo, la conexión entre las obras contemporáneas y los conceptos representados en las tablas no siempre resulta evidente.
Un texto en la sala sugiere que las visiones del Bosco resuenan en la creación actual, proponiendo una lectura simbólica del pintor: el pez como símbolo fálico, las aves como alusión a lo sexual y el sapo como emblema del mal.
Esta interpretación, sin embargo, revela una de las limitaciones de la muestra: la descontextualización de las alegorías bosquianas y una falta de ambición teórica en la curaduría.
El Bosco como coartada
La exposición tiende a reducir la obra del Bosco a una colección de rarezas visuales, desconectándola de su cosmología cristiana, su cultura moral del pecado y la estructura doctrinal del Juicio Final. La complejidad y el carácter perturbador de su pintura, con sus imágenes heréticas y símbolos ambiguos, se traducen a códigos contemporáneos como la monstruosidad, la distorsión, la hibridez, el exceso o el surrealismo.
La Fundación Juan March ofrece una panorámica del interés estético que define la Colección SOLO: una figuración narrativa inquietante o fantástica, influenciada por la cultura popular, los imaginarios mediáticos y el arte digital con inteligencia artificial. Las obras reunidas son provocadoras, divertidas y llenas de enigmas, donde la seducción visual se combina con una imaginería densa, entre la fábula contemporánea, la distopía y la sátira.
No es la primera vez que SOLO utiliza al Bosco como marco de legitimación, ya lo hizo en 2021 en Matadero-Madrid con “El jardín de las delicias: un recorrido a través de las obras de la Colección SOLO”. La exposición en la March repite este mecanismo: activar al Bosco como coartada para agrupar obras contemporáneas y dotarlas de una genealogía prestigiosa.
Conexiones forzadas y legado simplificado
Algunos artistas ya presentes en Matadero repiten en esta muestra, como el colectivo neerlandés SMACK, Mario Klingemann y Dustin Yellin.
Otros, como AES+F, Amandine Urruty y David Lynch, se suman con un vínculo desigual con el legado del Bosco.
La pertinencia de los fotograbados de David Lynch parece basarse más en su celebridad que en la singularidad de su contribución en este contexto, apoyándose en una imaginería de la distorsión corporal que no basta para sostener su inscripción en una constelación bosquiana.
Algo similar ocurre con la ambigüedad moral del Pinocho de Ampparito o con el estilizado ciprés de Masako Miki: afinidades algo forzadas que no se sustentan en una problematización profunda de lo que significa trasladar el universo del Bosco al presente. El poder de irradiación del Bosco en el arte actual discurre en paralelo a la dificultad de leerlo sin simplificarlo.












