
SMILJAN RADIĆ CLARKE, PREMIO PRITZKER 2024
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
El arquitecto chileno Smiljan Radić Clarke ha sido anunciado como el ganador del Premio Pritzker 2024, convirtiéndose en el segundo chileno en recibir este prestigioso galardón, después de Alejandro Aravena, actual presidente del jurado.
Un reconocimiento a la imperfección y la fragilidad
La Fundación Pritzker destacó la capacidad de Radić para recordarnos que “la arquitectura es un arte” y su habilidad para “tocar el núcleo de la condición humana”. El jurado elogió su enfoque que permite a la disciplina “abrazar la imperfección y la fragilidad” creando espacios serenos en un mundo incierto, sin necesidad de espectacularidad.
Se valora especialmente la naturaleza híbrida de sus edificios, que reflejan la contemporánea difuminación de las fronteras entre disciplinas y permiten a las personas encontrar su propia voz a través de ellos.
La trayectoria de un arquitecto singular
El jurado también establece una analogía entre la arquitectura de Radić y su historia vital, marcada por su origen familiar inmigrante (croata y británico) y una conciencia intensificada del pertenecer. Esto, según el jurado, le permitió comprender la vida como algo que se ensambla, no simplemente se hereda. “Como su arquitectura, las capas de su vida forman una historia discontinua modelada por el movimiento, la apertura y la paulatina construcción de significado”.
Radić descubrió la arquitectura en la adolescencia y se formó en la Pontificia Universidad Católica de Chile, graduándose en 1989.
Complementó su formación con estudios de Historia en Venecia y numerosos viajes. La filosofía, el arte, la música y la literatura son elementos clave en su pensamiento y arquitectura.
En 1995 fundó su estudio, que mantiene intencionalmente a pequeña escala, colaborando en ocasiones con su esposa, la escultora Marcela Correa. Juntos diseñaron y construyeron Casa Chica (1997), considerada por Radić como su primera obra significativa.
Una arquitectura fenomenológica y material
La declaración del Pritzker subraya la “inteligencia emocional” y la cualidad poética de su arquitectura, difícil de verbalizar. Sus edificios no son meros “artificios visuales” sino que exigen la presencia física de un habitante o usuario.
Su experimentación busca una conexión con el usuario, sin aspirar a definir un entorno “comprensible”. Radić se inclina por la ambigüedad y lo imprevisto. “Sus espacios se resisten a ser entendidos desde un único punto de vista”, y es en esa resistencia donde radica su capacidad para infundir a la arquitectura “profundidad y complejidad”.
Su arquitectura se plantea como fenomenológica, pero también se caracteriza por una materialidad inspirada en el paisaje chileno, marcado por las transformaciones sísmicas. Sus edificios se posan sobre el suelo sin alterarlo, “como si pudieran ser desmantelados en cualquier momento y restituir el lugar a su estado original”.
Esta impresión de impermanencia se sustenta en la elección de materiales vinculados al contexto, subvirtiendo las jerarquías de valor establecidas. Esto, según el jurado, refleja el “ethos democrático de su trabajo” y la “apertura social” de sus espacios.
Obras destacadas de Smiljan Radić Clarke
Guatero, Santiago de Chile, 2023
Creada para la XXII Bienal de Arquitectura de Chile, esta estructura neumática y luminosa ocupa el espacio expositivo como un entorno atmosférico temporal. Su estructura blanda depende de la presión del aire, convirtiendo la fragilidad en experiencia espacial.
Teatro Regional del Biobío, Concepción (Chile), 2018
Radić propuso una arquitectura cívica con presencia sin recurrir a la monumentalidad. El edificio se ubica junto al río como una composición rigurosa de volúmenes.
La fachada, revestida con policarbonato semi-translúcido, modula la luz y optimiza la acústica.
NAVE, Santiago de Chile, 2015
NAVE reimagina una vivienda dañada del siglo XX como un marco para la creación escénica contemporánea. Se conserva la estructura existente y se insertan nuevos volúmenes en su interior, generando un espacio estratificado.
Pabellón Serpetine Gallery, Londres (Gran Bretaña), 2014
Una envolvente translúcida de fibra de vidrio parece flotar sobre el césped de los Kensington Gardens, sostenida por un anillo de piedras. El pabellón ofrece una lectura primordial de la arquitectura, donde masa, superficie y suelo se encuentran en equilibrio.
Casa para el Poema del Ángulo recto, Vilches (Chile), 2013
Esta vivienda representa un retiro contemplativo, estructurado por la medida, la orientación y el silencio. Se organiza alrededor de muros gruesos que regulan el clima y el sonido, y aberturas orientadas hacia el cielo para capturar la luz.
Casa Pite, Papudo (Chile), 2005
Ubicada en el terreno rocoso de la costa central de Chile, esta casa explora la relación entre la vivienda y el paisaje.
La estructura se organiza como una sucesión de muros de contención y terrazas, integrando la arquitectura a la roca.
Casa Carbonero, Melipilla (Chile), 1998
La Casa Carbonero se sitúa entre el bosque y el mar. Construida con madera y malla ennegrecida, el volumen parece estar suspendido. Su envolvente oscura absorbe la luz, disolviendo la masa en la atmósfera.













