
TENSIÓN EN LA UE POR LAS POLÍTICAS DE EMISIONES CONTAMINANTES
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Una nueva fisura ha surgido en el seno de la Unión Europea en torno a las políticas de cambio climático y la reducción de emisiones. En esta ocasión, España, junto con Dinamarca, Finlandia, Portugal y Suecia, se enfrentan a Alemania e Italia por el futuro del sistema de comercio de derechos de emisión (ETS, por sus siglas en inglés).
La postura de España y sus aliados
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, junto a sus homólogos de Dinamarca, Finlandia, Portugal y Suecia, ha instado a mantener la ambición climática y a cumplir con los objetivos de reducción de emisiones. Para ello, han remitido una carta al presidente del Consejo Europeo, António Costa, defendiendo el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la UE como la “piedra angular de la estrategia climática e industrial de Europa”.
En la misiva, los cinco países advierten que “los intentos de debilitar, suspender o restringir el ETS socavarían la confianza de los inversores, penalizarían a los pioneros, distorsionarían la igualdad de condiciones y ralentizarían la transformación de nuestras economías”. Asimismo, defienden la eliminación progresiva de la asignación gratuita de derechos de emisión para incentivar la descarbonización de la industria, combinada con un mecanismo CBAM eficaz para evitar la fuga de carbono.
La postura de Alemania e Italia
Alemania e Italia, por su parte, han propuesto la suspensión temporal del mecanismo de imposición sobre los derechos de emisión de carbono, argumentando que la subida de los precios de la energía, agravada por la guerra en Ucrania, está afectando a la cadena productiva. Esta postura ha ganado fuerza en el contexto actual, generando un debate intenso en la UE.
La Comisión Europea se muestra cautelosa
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, se ha mostrado abierta a realizar modificaciones en el sistema ETS, pero se ha negado a suspenderlo o limitarlo temporalmente. En un reciente discurso ante el Parlamento Europeo, Von der Leyen defendió la necesidad del ETS para reducir la dependencia del gas y modernizar el sistema.
Presión para debilitar las políticas climáticas
La presión para debilitar las políticas contra el cambio climático es palpable en la UE. Recientemente, los 27 países miembros rebajaron las exigencias climáticas que se presentarán en la COP30, acordando un “objetivo vinculante” de reducción de emisiones del 90% para 2040 y un recorte de emisiones de entre el 66,25% y el 72,5% hasta 2035, con “flexibilidades” y cláusulas de revisión.
Además, el Partido Popular Europeo votó junto a los grupos de la ultraderecha para reducir las exigencias medioambientales a las empresas en la Eurocámara, rompiendo así el compromiso de evitar alinearse con los ultras en esta materia.
La defensa de la descarbonización como estrategia de competitividad
Frente a estas posiciones, los cinco países firmantes de la carta defienden que “la energía libre de combustibles fósiles puede ofrecer precios más bajos y una mayor estabilidad”. Argumentan que la descarbonización no es solo una estrategia climática, sino también una estrategia de competitividad que permite a Europa reindustrializarse sobre la base de una energía limpia, segura, asequible y producida internamente.
Además de los cinco países firmantes de la carta, Luxemburgo, Eslovenia y Países Bajos han realizado una declaración informal en la misma línea, mostrando un frente común en defensa de las políticas climáticas ambiciosas.













