
El ‘infierno’ de la A-66 y A-62 en Salamanca: las autovías que disparan un 40% el riesgo de accidente
El estado de las autovías A-62 y A-66 a su paso por Salamanca ha alcanzado un punto deplorable. La proliferación de grietas, tramos hundidos y grava esparcida ha obligado a imponer límites de velocidad de 80 km/h en tramos como el del puerto de la Vallejera para garantizar la seguridad.
A pesar de que estas infraestructuras no tienen ni 20 años, los socavones aumentan a diario.
Carlos Jiménez, delegado de la zona norte de España en la asociación Trafpol, advierte que está demostrado que “el mal estado del firme aumenta en un 40 por 100 el riesgo de sufrir un accidente”. Esta situación ha provocado un incremento de siniestros como las salidas de vía por reventones de ruedas, algo que, según afirma, es “lo más usual, sobre todo en coches pequeños”.
Hace seis meses, el ministro de Transportes, Óscar Puente, reconoció la necesidad de una inversión de 52 millones de euros para reparar tanto la A-62 como la A-66 en Salamanca.
Sin embargo, estas inversiones no se han materializado y los usuarios siguen esperando una solución global más allá del simple parcheo.
Jiménez también apunta a que el Gobierno no ofrece datos concretos sobre el aumento de accidentes por esta causa a través de la Dirección General de Tráfico. En su opinión, dar cifras exactas supondría admitir una responsabilidad, ya que “hay accidentes que están provocados por el mal estado de la vía”.
El malestar ha llevado a la creación de la plataforma Autovía Digna A-62, formada por unos 500 usuarios que exigen mejoras urgentes.
Por esta vía transitan cada día 3.500 camiones en dirección a Portugal, y los transportistas reconocen que no es seguro circular por ella.
Óscar, gerente de una empresa de grúas en Fuentes de Oñoro, confirma las consecuencias diarias de esta falta de mantenimiento. Según relata, la recogida de vehículos accidentados es continua, asegurando que “tanto furgones como turismos con ruedas y llantas reventadas son el día a día en nuestro trabajo”.
Además, añade que los usuarios habituales sufren una media de “dos lunas por año”, lo que les genera problemas con las compañías aseguradoras.
Los problemas de infraestructuras en Salamanca se extienden a las conexiones ferroviarias. Usuarios y agentes económicos y sociales llevan al menos seis años reclamando la recuperación de la cuarta frecuencia del tren Alvia con Madrid y la electrificación de la vía férrea hasta Fuentes de Oñoro.
Alejandro Rosende, portavoz de la Plataforma Tren Salamanca, expresa el hartazgo de los viajeros, que se sienten “totalmente abandonados”.
Rosende denuncia que no solo no se atienden las demandas de más frecuencias, sino que tampoco se invierte en seguridad, como demuestra el hecho de que aún queden 50 pasos a nivel en la provincia y los retrasos se acumulen en todas las líneas.













