
El musical de Scorsese que prometía ser una obra maestra y acabó siendo un fracaso: marcó la carrera de Liza Minnelli
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En la semana de los Premios Oscar, la actriz Liza Minnelli celebra su 80 cumpleaños. Un hito significativo, considerando que es una de las leyendas vivientes vinculadas a estos galardones, siendo una de las pocas personas en poseer premios Tony, Emmy, Globos de Oro, BAFTA y Grammy, además de la estatuilla dorada.
La hija de Vincente Minnelli y Judy Garland, nacida el 12 de marzo de 1946 en Los Ángeles, alcanzó la cima en 1973 gracias a ‘Cabaret’, que le valió el premio Oscar a mejor actriz, así como el Globo de Oro y el BAFTA. Sin embargo, solo cuatro años después, experimentaría uno de sus fracasos más sonados, que marcaría en gran medida su extensa carrera, aunque actualmente se considera una obra de culto.
El fracasado homenaje musical de Scorsese a Nueva York
A mediados de la década de 1970, Martin Scorsese se propuso rodar un homenaje musical a la Nueva York en la que creció, a la vez que quería mostrar su amor por el jazz y sus ambientes de la década de los 40.
Así fue como comenzó a gestarse “New York, New York”, que contó con Robert De Niro y Liza Minnelli como pareja protagonista, pero a pesar de las expectativas, resultó ser un fracaso de crítica y taquilla. Inicialmente, Ryan O’Neal y Barbra Streisand fueron considerados para los roles principales, pero fueron descartados. Scorsese pensó que Liza Minnelli era perfecta para el personaje femenino, mientras que para convencer a De Niro, tuvo que viajar hasta Parma, donde estaba rodando “Novecento” de Bernardo Bertolucci.
Coordinar las agendas de ambos para el rodaje fue uno de los primeros contratiempos. La película narra la historia del músico Jimmy Doyle y la cantante Francine Evans, quienes se conocen y enamoran al final de la Segunda Guerra Mundial, formando una pareja artística que busca el éxito.
Aunque Robert De Niro tomó clases de saxofón hasta el inicio del rodaje, finalmente lo que se escucha en la película es la interpretación de Georgie Auld, quien también formó parte del elenco.
El rodaje comenzó sin que el guion estuviera terminado
Uno de los principales problemas de “New York, New York” fue la improvisación continua, buscando emular el estilo del jazz, en parte porque el guion no estaba terminado al inicio del rodaje. El novelista Earl Mac Rauch comenzó el trabajo, que luego fue terminado por Mardik Martin y Julia Cameron, entonces esposa de Scorsese.
Markin relataría en el libro *Moteros tranquilos, toros salvajes* de Peter Biskind: “Seguro que hay muchos que trabajan así, pero yo no podía hacerlo. Fue una pesadilla, estuve escribiendo hasta el momento de filmar el último fotograma”. Además, al ser una película de época, requirió decorados costosos y secuencias musicales elaboradas, que luego se retocaron constantemente debido a la marcada improvisación del director.
Un proyecto personal para Scorsese
La película se concibió como un homenaje al mundo en el que Martin Scorsese había crecido y exploraba la tensión entre la realidad y la fantasía, un tema característico de su cine. Este enfoque generó un rodaje caótico, complicado aún más por las adicciones y la vida personal del director.
En esos años, Scorsese mantenía una relación complicada con Liza Minnelli, quien estaba casada con Jack Haley Jr. y, al mismo tiempo, tenía un romance con Mikhail Baryshnikov. Historias de este triángulo amoroso quedaron registradas en los diarios de Andy Warhol, amigo de Minnelli.
El origen del himno de Frank Sinatra
Una vez terminada, el primer montaje alcanzaba cuatro horas y media, y aunque el equipo creía que sería una obra maestra, la crítica y el público reaccionaron de manera diferente, resultando en un fracaso comercial. Sin embargo, marcó la carrera de Minnelli, quien apareció menos en el cine, pero ganó un himno para siempre.
La canción homónima a la película, compuesta por Leonard Bernstein en 1944, tuvo una de sus versiones más conocidas en la interpretación de Minnelli para la escena final. En 1977, Frank Sinatra la versionó, grabando uno de sus grandes éxitos y el último con el que llegó al top 40 en Billboard. Tanto Minnelli como Sinatra la cantarían en todos sus conciertos.













