
MATILDE DE LA TORRE REGRESA A CASA: UN HOMENAJE A LA INTELECTUAL CÁNTABRA
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
La intelectual y política Matilde de la Torre, nacida en Cabezón de la Sal, Cantabria, y exiliada en México, ha regresado simbólicamente a su tierra natal. Sus cenizas, 80 años después de su fallecimiento en Ciudad de México, fueron trasladadas a España en una maleta custodiada por la presidenta de la Fundación cántabra que lleva su nombre.
La iniciativa surgió durante la celebración del centenario de la coral y el grupo de danzas fundados por De la Torre en su pueblo natal. El grupo de danzas Virgen del Campo viajó a México y, como homenaje, bailó junto a su tumba en el Pabellón Español del Cementerio Nacional de México, donde surgió la idea de repatriar sus restos.
Este era un anhelo de Matilde de la Torre, que manifestó en vida y dejó por escrito. Las cenizas llegaron a España acompañadas por miembros de la coral y el grupo de danzas, una representante del Ayuntamiento de Cabezón y una delegación de la Fundación Matilde de la Torre, vinculada al PSOE.
El viaje coincidió con la tragedia de El Bocal en Santander, donde fallecieron seis jóvenes al hundirse una pasarela, generando polémica por la decisión de la delegación de mantener su agenda en México.
Reencuentro con la historia y la huella cántabra
La delegación aprovechó el viaje para visitar el Ateneo Español de México, fundado por exiliados españoles, cuya biblioteca conserva manuscritos y libros de Matilde de la Torre. Se realizó una ceremonia solemne en el Pabellón Español, acompañada del folclore que ella tanto reivindicó.
Los trámites para la repatriación duraron un año. La coral y los danzantes recaudaron fondos para el viaje a través de diversas actividades.
Este evento recuerda la historia del Coro Campesino Voces Cántabras, fundado por Matilde de la Torre en 1924, que fue invitado a actuar en el Royal Albert Hall de Londres en 1932, superando dificultades económicas para realizar el viaje.
Homenaje en Cabezón de la Sal
El sábado 21 de marzo, los restos de Matilde de la Torre fueron enterrados en el cementerio de Cabezón de la Sal, bajo un monolito de mármol negro con su nombre y el de su hermano Carlos, cuyos restos también fueron repatriados.
“Aquí se la tiene un cariño muy especial”, afirmó María Jesús García Hoyos, concejala de Cultura del Ayuntamiento de Cabezón de la Sal.
La ceremonia fue de carácter civil, acompañada del sonido del bígaro, un instrumento de viento tradicional que De la Torre rescató para representar la danza de Ibio.
Simultáneamente, la Casa de Cultura acogió una muestra fotográfica con material gráfico de familiares, publicaciones y el Archivo General de Cataluña, donde se recuperaron originales que muestran con detalle los rostros y el vestuario de los miembros del coro.
La exposición incluye fotografías de actuaciones en Londres y Valladolid, así como imágenes de la casa de Matilde en Cabezón, que fue derribada tras ser propiedad de La Falange y utilizada como colegio.
La Fundación Matilde de la Torre de Cantabria complementó los actos con un ciclo de conferencias sobre la vida y obra de la escritora, abordando su faceta musical, folclórica, política, feminista, literaria e intelectual.












