
Samuel Navalón: cuando la superación se hace paseíllo
Lorenzo del Rey – Redacción COPE Albacete
Hay historias en la Fiesta que uno no cuenta sólo con críticas o declaraciones, sino desde la cercanía, como alguien que ha seguido cada paso del camino de un torero. Y la de Samuel Navalón es una de esas.
Mañana volverá a hacer el paseíllo en Valencia. Dicho así puede parecer simplemente otra fecha en el calendario, una corrida más dentro de una feria. Pero los que nos dedicamos a la información taurina y hemos vivido de cerca su trayectoria sabemos que detrás de ese paseíllo hay mucho más.
No hace tanto que la noticia no era un cartel, sino una cogida.
Aquella tarde que pudo ser trágica en Algemesí dejó un silencio que se hizo largo en todo el mundo. Después vinieron las horas difíciles, los partes médicos, la UCI y la incertidumbre que, poco a poco, se volvió esperanza y culminó con una recuperación casi milagrosa.
Desde entonces ha pasado tiempo, pero sobre todo ha pasado un camino. El de la recuperación física y mental. El de volver a tocar los trastos en el campo, a sentir los animales, a reencontrarse consigo mismo.
No es un proceso fácil para ningún torero, y menos cuando el recuerdo de la cogida sigue tan presente. Navalón es de Ayora, pero su formación taurina se forjó en Albacete, donde aprendió lo que hoy le define: constancia, sacrificio y esa forma de vivir el toreo con un afán de superación admirable.
En medio de este proceso llegó también un paso profesional importante: el apoderamiento por parte de Manuel Amador. Un invierno intenso de trabajo en el campo, de tentaderos y conversaciones largas que han reforzado su confianza y su ilusión por volver a la plaza.
Hablando con él, se percibe algo de una manera cristalina: ilusión. Una ilusión contagiosa que nace de quien ha pasado por momentos difíciles y sigue queriendo ponerse delante del toro con pasión y verdad.
Este sábado, en Valencia, el cartel es de máxima exigencia: Talavante, Roca Rey y Navalón frente a toros de Victoriano del Río. Pero más allá de los nombres y de la responsabilidad, lo importante será lo que ocurra cuando se abra la puerta de chiqueros. Como él mismo decía: donde tiene que hablar es en la plaza, con la espada y la muleta.
Y así será. Porque después de todo lo vivido, el simple hecho de volver a vestirse de luces y hacer el paseíllo ya habla de un torero que sabe levantarse y seguir adelante.
Mañana lo veremos caminar hacia el centro del ruedo. Y en ese camino, aunque nadie lo diga en voz alta, irá toda la historia detrás: la cogida, la recuperación, la formación en Albacete y la ilusión intacta de un torero que vuelve con más fuerza que nunca. La superación estará mañana en Valencia y eso ya es un triunfo enorme.
Valor y al toro.













