
Carrera Oficial: la Cuaresma avanza en Cádiz entre estrenos, cultos y devociones de toda una vida al Regidor Perpetuo
El ambiente de Cuaresma se intensifica en Cádiz a medida que avanzan los días en el calendario, acercando a la ciudad a un esperado Domingo de Ramos. Las hermandades centran la actividad con numerosos cultos, como el Quinario a Nuestro Padre Jesús Nazareno, cuya función principal presidirá el administrador apostólico, Monseñor Ramón Valdivia. También celebran sus cultos la Hermandad de la Soledad y Santo Entierro y la de la Buena Muerte.
Junto al calendario litúrgico, la cultura cofrade cobra protagonismo. La Fundación Cajasol ha presentado la exposición ‘Estrenos de Semana Santa’, una muestra ya consolidada que recoge gran parte del nuevo patrimonio de las cofradías gaditanas.
Además, la fachada exterior del Mercado Central de Abastos acoge una exposición de fotografía de José María Reina sobre la Semana Santa.
La Hermandad de la Vera-Cruz, la más antigua de Cádiz, afronta esta Semana Santa con nuevo hermano mayor, Pablo Castellano. Se estrena con “muchísima ilusión y a la vez muchísima responsabilidad”, reconociendo que el peso de ser el representante de todos los hermanos es la mayor carga del cargo. Sin embargo, se muestra confiado en que, con la ayuda de los hermanos, “todo es mucho más fácil”.
Castellano inicia su mandato con el propósito de mirar hacia adelante, asegurando que las pasadas relaciones con el Consejo son “borrón y cuenta nueva”. Destaca que Veracruz no es una hermandad de junta de gobierno, sino “una hermandad de sus hermanos”, arropada por una “infantería muy fiel” que participa en el día a día y que constituye, a su juicio, el mejor patrimonio de la cofradía.
Entre los retos de la nueva legislatura no se plantean “grandes sobresaltos”, sino la continuación de un proyecto de hermandad que comenzó hace casi 40 años: la renovación de su patrimonio.
El objetivo es finalizar el bordado del techo de palio para 2028 y continuar después con el manto. Castellano también resalta el “cariño muy especial” que la ciudad siente por la Virgen de la Soledad, un arraigo devocional que es “una realidad”.
De cara al Lunes Santo, la jornada se presenta “sin muchos cambios” gracias a la implicación de las hermandades de La Palma y Prendimiento, que ceden sus puestos para facilitar la salida de las dos cofradías del templo de San Francisco. El principal estreno será el Libro de Difuntos, aunque la nota más destacada será la emocional, al ser el último año que convivirán con la Hermandad del Caído antes de su regreso a su sede.
Hablar de Trinidad Moreno, ‘Trini’, es hablar de toda una vida de fe y entrega a Jesús Nazareno y a la Virgen de los Dolores. Vecina “de toda la vida” del barrio de Santa María, lleva más de 30 años vinculada a la iglesia y más de 20 a la cofradía, donde ha ejercido como camarista, ayudando a vestir a las sagradas imágenes.
Trini recuerda con nostalgia la vida de antes en el barrio, cuando “dejaba la puerta abierta” y reinaba una gran amistad entre vecinos.
Aunque reconoce que la zona ha mejorado, echa en falta “ese cariño que teníamos los vecinos”. Una de las tradiciones que perduran es la de colocar las sillas en la calle Jabonería para ver las procesiones, un momento que sigue viviendo con nervios y emoción.
Su servicio a la hermandad ha sido total y desinteresado. Desde hace décadas, ha colaborado en todo lo posible, desde pinchar los claveles del paso hasta coser túnicas para el Señor y sayas para la Virgen. “Nunca he cobrado, al revés, me ha costado el dinero”, afirma, explicando que todo lo que ha hecho ha sido por devoción, “por ellos”.
Para Trini, estar cerca de las imágenes es un privilegio.
No solo ha ayudado al vestidor, sino que ha confeccionado varias prendas para ellos. Ver esas sayas y túnicas puestas en el Nazareno o en la Virgen de los Dolores la llena de un orgullo que comparten sus hijas, quienes animan a sus amistades a fijarse: “Mira, la que lleva puesto se lo ha hecho mi madre”.
Ha sido testigo de la evolución del papel de la mujer en las cofradías. Cuando empezó, había muy pocas, pero celebra que “por fortuna ha cambiado” y ahora las mujeres tienen “más fuerza que antes”, ocupando puestos de responsabilidad. Observa, además, que la mayoría de penitentes tras el Nazareno son mujeres, algo que atribuye a que a los hombres “creo que les da vergüenza”.
Al preguntarle qué es para ella el Nazareno, Trini se emociona.
Su fe es una conexión íntima y personal, un refugio en momentos familiares difíciles. Confiesa que “le pido mucho” tanto a él como a la Virgen, de la que se ha vuelto “más devota” en los últimos tiempos. Son, concluye, “parte de mi vida”.













