David de Miranda ilumina una deslucida corrida de La Quinta en Valencia

David de Miranda ilumina una deslucida corrida de La Quinta en Valencia
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David de Miranda ilumina una deslucida corrida de La Quinta en Valencia

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La corrida de La Quinta en Valencia, en la que David de Miranda hacía su presentación en las Fallas, resultó decepcionante en general, con toros faltos de casta y entrega. El único que prometía, Ibarreño, fue devuelto tras un capotazo que lo derribó.

Un inicio complicado

El sobrero que salió en su lugar, del hierro titular, no se parecía en nada a Ibarreño. Comandante echaba las manos por delante, generando impaciencia en el público, que pedía su muerte.

La corrida, en general, resultó descafeinada y pesada, llevando a algunos a abandonar la plaza antes del final.

El milagro de Miranda

Sin embargo, en medio de la desilusión, surgió la figura de David de Miranda, que iluminó la tarde con su toreo. El onubense, debutante en Valencia, demostró su valía ante una ganadería que no parecía la más idónea para su concepto.

Miranda superó el examen con creces, cortando la única oreja de la tarde a un toro que no era fácil.

Numantino, el toro al que cortó la oreja, fue recibido con doblones rodilla en tierra, conduciendo su embestida con firmeza.

La nobleza del santacoloma y el temple de Miranda, que apenas movía las zapatillas, fueron claves. A su toreo diestro sumó una serie zurda de gran valor y manoletinas antes de la estocada final.

Fortes y Román, sin suerte

Fortes, que abrió la tarde, no logró entenderse con su lote. El primero se descomponía y el cuarto, aunque con fortaleza, acusó el puyazo. Las protestas en el arrastre del cuarto se transformaron en palmas al salir el quinto.

Román tampoco tuvo suerte, a pesar de la entrega de sus hombres de plata en banderillas.

El toro se limitaba a pasar sin humillar, impidiendo el lucimiento del torero.

Detalles de la corrida

La corrida se celebró el viernes 13 de marzo de 2026, con dos tercios de entrada. Los toros de La Quinta fueron desiguales, faltos de raza y celo.

David de Miranda fue el único que logró tocar pelo, poniendo luz a una opaca corrida gracias a su firmeza y a la novedad de su toreo, que cautivó al público valenciano.