
Peregrinación masiva a Javier: Jóvenes de toda España convergen en Navarra
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Este fin de semana, la localidad navarra de Javier se convierte en el epicentro de la fe con la llegada de cientos de jóvenes procedentes de diversos puntos de España. Participan en la tradicional Javierada, una de las peregrinaciones más emblemáticas del país.
Grupos numerosos emprenden el camino
Entre los peregrinos destacan 51 alumnos de un colegio de Majadahonda (Madrid) y más de 150 scouts de Mutilva, quienes recorrerán a pie el trayecto hasta el Castillo de Javier. Su objetivo es rendir homenaje a San Francisco de Javier, patrón de la peregrinación.
El grupo del colegio San Jaime de Majadahonda, bajo la coordinación de Diego Gómez, ha diseñado un itinerario que va más allá de la mera peregrinación. Incluye paradas en lugares de interés cultural y espiritual de Navarra, como el Monasterio de Leire, Sos del Rey Católico y el Monasterio de Valentuniana.
Gómez subraya que el propósito es que los alumnos “busquen ese sentido cristiano a la Javierada”, integrando la experiencia con un profundo conocimiento de la historia y cultura navarra.
La institución educativa mantiene una fuerte tradición con este evento, organizándolo desde 2018. Según Gómez, han mantenido la llama incluso durante la pandemia, adaptándose a las restricciones y realizando la peregrinación en fechas alternativas. Para el colegio, esta actividad representa “el viaje estrella”, un recuerdo imborrable para antiguos alumnos.
Scouts de Mutilva: una tradición arraigada
Por su parte, los scouts de la parroquia de San Pedro de Mutilva, un grupo con más de 200 miembros, también participan activamente. Martín Garitano, coordinador del grupo, confirma la asistencia de aproximadamente 150 personas este año.
Los scouts se distinguirán por “un pañuelo al cuello bordado con tres colores”. Para ellos, la Javierada es “la peregrinación de referencia” y una de las actividades más importantes desde su fundación hace 15 años.
A diferencia del grupo madrileño, los scouts organizan tres recorridos diferentes según la edad de los participantes. Los más pequeños, de 6 a 10 años, parten desde la Foz de Lumbier; los de 10 a 12 años, desde Idocin; y los mayores de 12 años, desde Noáin. Garitano asegura que, a pesar del esfuerzo físico que implica, se busca que la experiencia “sea lo más sencilla posible, sobre todo para los más pequeños”.
Fe, comunidad y superación
Ambos coordinadores coinciden en el impacto significativo que la Javierada tiene en los jóvenes.
Garitano destaca que es una oportunidad para que los chicos vean que la fe no se limita a “las iglesias”, y que “les marca mucho el ver tantísima gente realizando un acto relacionado con la fe”. Gómez comparte esta perspectiva y añade que los alumnos regresan “tocados con el corazón” al presenciar el ambiente y la multitud, lo que “reaviva” los valores promovidos en el colegio.
Pese a las previsiones de mal tiempo, la actitud es de resiliencia. “No será el primer año que nos llueve”, comenta Garitano. Gómez enfatiza que el tiempo no es un obstáculo: “Aquí el tema no es que llueva, para nosotros el problema no es la lluvia, aquí lo importante es el espíritu”.
Esta fortaleza es fundamental para que los jóvenes “disfruten del ambiente de la Javierada, que es realmente extraordinario”.
Culminación en el Castillo de Javier
La llegada al Castillo de Javier representa el momento culminante de la peregrinación. Gómez describe la expresión de “satisfacción y, sobre todo, de sorpresa” en los rostros de sus alumnos al contemplar una construcción “única en su género”. El grupo madrileño concluirá su viaje el domingo con una visita a Pamplona, recorriendo lugares emblemáticos como la Taconera y la Basílica de San Fermín, coronando así una experiencia que fusiona fe, esfuerzo y cultura.













