Oliver Laxe reflexiona sobre su cine y la exposición pública antes de los Oscar

Oliver Laxe reflexiona sobre su cine y la exposición pública antes de los Oscar
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Oliver Laxe reflexiona sobre su cine y la exposición pública antes de los Oscar

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Oliver Laxe, director de la película “Sirat”, se encuentra en Los Ángeles, a pocas horas de la ceremonia de los Oscar, donde su obra aspira a dos premios: Mejor película internacional y Mejor sonido. Tras un año de intenso recorrido promocional, el cineasta gallego reconoce sentirse cansado pero agradecido por la experiencia.

Un viaje agotador pero gratificante

Laxe ha viajado incansablemente con “Sirat”, una película que ha desafiado las expectativas, convirtiéndose en un fenómeno de masas con medio millón de espectadores y obteniendo dos nominaciones al Oscar. Aunque reconoce que las posibilidades de ganar en su categoría son remotas, deposita su confianza en el equipo femenino de sonido, que ya ha hecho historia al ser la primera nominación en esta categoría compuesta íntegramente por mujeres.

El director expresa su deseo de cerrar esta etapa y volver a Galicia para los premios Mestre Mateo. “Estoy con ganas. Ha sido bonito y tenía que ser así. Cero quejas, todo gratitud y ha sido increíble”, afirma.

Conexión con el público y exposición mediática

Si bien Laxe se siente agotado por las galas y las entrevistas, la conexión con el público sigue siendo una fuente de energía y sentido para él. “Hacemos pelis para eso, para entrar en una sala de cine y sentir al público presente, vivo”, explica.

La exposición pública que ha experimentado durante esta campaña promocional ha sido inusitada para un cineasta de autor. Sus declaraciones han sido objeto de escrutinio, memes y parodias. Aunque se ha sentido vulnerable, también lo considera una lección aprendida.

Reflexiones sobre la industria y el arte

Laxe reflexiona sobre la percepción del artista en España y en Estados Unidos. “En España como que se te intenta siempre encajar. Y si no encajas, es tu culpa. En cambio, aquí tengo la sensación de que están más acostumbrados a la diversidad y cuanto más diferente seas, mejor”, comenta.

El cineasta también aborda la politización del momento actual y la necesidad de “bailar más” como terapia. “Es un momento de mucho dolor. Estamos en un telefilme americano de buenos y malos. Por eso me gusta tanto la película iraní, Un simple accidente, que es mi favorita. Es una película que acoge el dolor del otro”, señala.

Laxe insta a los artistas a “sostener la herida de todos” y a promover la piedad y el amor en lugar de caer en la polarización. “Como decía Chelo Loureiro cuando recogió el Goya: Más amor y menos redes sociales”, recuerda.

El futuro y la valentía en el cine

A pesar de los nervios previos a la ceremonia, Laxe se muestra optimista sobre el futuro. Ha conseguido un agente en Estados Unidos y ya tiene algunas ideas para su próxima película. “Creo que en EEUU tienen mucho olfato. Aquí saben reconocer un artista y me han reconocido como tal. Me llevo la oportunidad de poder construir un caballo de Troya con mi siguiente película”, afirma.

El director reconoce la dificultad de expresarse políticamente como cineasta, pero defiende la valentía y la honestidad en el arte. “Pongamos toda la energía en que nuestras películas toquen. Muevan algo. Ahí hay que poner la energía”, concluye.