Nacido para la Poesía: Blas de Otero a 110 Años de su Nacimiento

Nacido para la Poesía: Blas de Otero a 110 Años de su Nacimiento
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Nacido para la Poesía: Blas de Otero a 110 Años de su Nacimiento

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La poesía, como “arma cargada de futuro” según Gabriel Celaya, encuentra su fuerza en poetas como él y Blas de Otero, nacido en Bilbao un 15 de marzo. Su poesía, un canto a la vida y un compromiso con la realidad, sigue resonando hoy.

Un Poeta Callejero

Otero prefería “callejear a la deriva” antes que perderse en “tantos libros, tantos papeles, tantas pamplinas”. Su libro era la vida misma, “de tamaño natural/ lleno de gente, tiendas, puestos de periódicos, casas en construcción/ y otros versos”. Este poema, una oda a la literatura vivida, refleja su necesidad de “cambiar la vida” y el mundo.

Desde “una pierna de mujer/ la izquierda a ser posible” hasta “un buque norteamericano caído en poder del enemigo”, Otero abrazaba la complejidad de la existencia en su poesía.

Entre lo Espiritual y lo Humano

Obras como Cántico espiritual, Ángel fieramente humano, Ancia y Redoble de conciencia muestran la profundidad de su obra. En Historias fingidas o verdaderas, con título cervantino, conecta con la realidad más cruda, desde versos de Machado hasta la guerra de Vietnam, siempre buscando la esperanza en medio del horror. Describe a una víctima de la guerra “con el pecho y el vientre impecablemente reventados por una bomba de fragmentación” y añade la esperanza de verlos “cubiertos de brotes nuevos”, evocando a Juan Ramón Jiménez.

Un Whitman a la Española

Otero se identificaba con la esencia de la poesía de Walt Whitman. Para su antología de 1963, eligió una cita de “Hojas de hierba”: “Esto no es un libro./ Quien vuelve sus páginas, toca un hombre”. Aunque omitió la palabra “camarada” al inicio de la cita original, ese gesto revela su juego literario y la importancia del contexto histórico en su obra.

Poesía y Compromiso

En una entrevista de 1968, Otero zanjó el debate entre “poesía social” y otros tipos de poesía. Para él, lo esencial era la sinceridad y la fuerza con que el poeta siente los temas. No veía diferencia entre un poema “en defensa del pueblo vietnamita” y un “poema de amor”, pues ambos nacen de la misma raíz. La palabra, su valor y su peso, eran fundamentales, como demostró en En castellano.

Otero creía que “nadie se salva por un libro sino apostando todo a una palabra, la única que escoge el poeta a cambio de su propia vida expresada”.

La Vigencia de un Poeta

Releer a Blas de Otero es encontrarse con un poeta que sigue hablando al presente. Sus poemas, con el cuerpo en el futuro, nos recuerdan que “el mundo, siempre bello” brilla “sin conciencia” tras la muerte del poeta. Pero Otero sigue respondiendo a las cartas, poniendo fecha atrasada, cumpliendo su promesa de seguir vivo en su poesía.