
Fallece Jürgen Habermas, el último gran filósofo del siglo XX
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El sábado 14 de marzo de 2026, el mundo de la filosofía sufrió una gran pérdida con el fallecimiento de Jürgen Habermas, a los 96 años. Considerado el último de los grandes filósofos del siglo XX, Habermas fue un faro intelectual para Alemania y Europa, un puente sólido entre diversas tradiciones filosóficas y el padre de ideas fundamentales sobre la democracia.
Un referente para filósofos y académicos
La noticia de su muerte ha generado numerosas condolencias entre filósofos de todo el mundo, quienes lamentan la pérdida de un gran referente. Sus discípulos, incluyendo destacados filósofos españoles, y los miles de académicos que han estudiado sus extensas obras, sienten profundamente su partida.
Un legado extenso y diverso
Su figura y sus méritos están siendo reconocidos por medios de comunicación internacionales. Habermas fue principalmente un filósofo político, pero también realizó contribuciones significativas a la ética, la filosofía del lenguaje, la epistemología y la sociología. Recibió numerosos premios y escribió decenas de libros, entre los que destacan La transformación estructural de la esfera pública (1962), Crisis de legitimación del capitalismo tardío (1967), Teoría de la acción comunicativa (1981), Facticidad y validez (1992) y Una historia de la filosofía (2019).
Desde la década de 1950, Habermas escribió más de mil artículos académicos y de prensa, analizando los hechos más importantes de la política global y convirtiéndose en una voz pública imprescindible.
El filósofo político vivo más importante
Hasta su fallecimiento, Habermas era considerado el filósofo político vivo más importante del mundo. Incluso aquellos que discrepaban con él reconocían su impacto y relevancia. Sus ideas han tenido una influencia profunda en el pensamiento contemporáneo.
Sus obras han generado más de medio millón de citas en Google Scholar. Junto con John Rawls, Habermas es considerado uno de los dos grandes pensadores del liberalismo democrático contemporáneo que pasarán a la historia de la filosofía política.
Contribuciones clave a la filosofía política
Racionalista influido por el pragmatismo, constructivista y universalista kantiano, post-marxista, liberal político y republicano, cosmopolita y, sobre todo, demócrata radical, Habermas realizó incontables contribuciones a la filosofía política. Destacan tres ideas clave para entender y abordar nuestro tiempo:
La teoría de la democracia deliberativa
Habermas es el padre de la teoría de la democracia deliberativa contemporánea, la teoría normativa dominante en la actualidad. Su visión de la racionalidad comunicativa fundamenta la noción de deliberación pública y la coloca en el centro del pensamiento democrático. El ideal democrático debe ser aquel en que las decisiones públicas resulten de los consensos construidos a través de un proceso deliberativo continuo y abierto, donde se imponga “la fuerza de la razón, y no la razón de la fuerza”.
Una teoría radical y participativa de la democracia
Habermas desarrolló una teoría radical y participativa de la democracia, argumentando que todos los afectados por las decisiones deben tener el derecho a participar en la discusión y en la decisión final. La participación política no se limita a votar cada cuatro años; se necesita una ciudadanía activa, informada, educada y capaz de argumentar.
La importancia de la esfera pública no institucional
Habermas resaltó la importancia de la esfera pública no institucional, incluyendo los movimientos y organizaciones sociales, las discusiones ciudadanas en las calles, escuelas, sindicatos, iglesias, redes sociales y cafés. Reducir la política democrática al ámbito institucional, como el parlamento, es un error. La deliberación y la búsqueda de consenso nacen en las calles y de la mano de los ciudadanos. Una democracia que descuide esto está condenada a morir.
Un legado para la defensa de la democracia
Ante la extrema derecha, el populismo antidemocrático, el poder de las corporaciones globales y las acciones autoritarias, Habermas nos da la respuesta: debemos defendernos entre todos, en las calles, en las redes sociales y en los bares, guiados por la fuerza de la razón.













