
Las dudas sobre la existencia de un voto oculto a favor de Vox, el esprint final del PSOE en campaña, el llamamiento del PP a la “movilización total”, la pujanza de los regionalismos y la enésima división de la izquierda marcan las elecciones autonómicas
¿Cómo ha votado cada municipio de Castilla y León desde 1983? La evolución de las autonómicas, partido a partido
Nueva cita electoral en Castilla y León. Esta vez sí tras haber agotado hasta el final los cuatro años de legislatura, que comenzaron en 2022 cuando el presidente de la Junta de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco (PP), adelantó las elecciones para romper con Ciudadanos y tuvo que aupar a la extrema derecha de Vox por vez primera a un gobierno autonómico para repetir en el cargo.
Tras la ruptura del controvertido gobierno de PP y Vox en el verano del 2024 y el posterior en solitario de los populares, llega la hora de que los castellanos y leoneses, 2.097.768 ciudadanos con derecho a voto, decidan que gobierno quieren.
Todas las encuestas apuntan a que solo la suma de PP y Vox, ya se verá en qué proporción, será la única viable para conformar un nuevo ejecutivo al frente de la Junta de Castilla y León.
El Partido Popular de Mañueco pone a prueba su fortaleza tras gobernar ininterrumpidamente en la comunidad desde 1987, cuando un joven José María Aznar logró empatar en escaños con el PSOE y hacerse con el gobierno gracias un pacto con el CDS. Aznar estuvo apenas dos años en el cargo ya que lo dejó para ser el candidato del recién refundado PP a La Moncloa, a la que finalmente accedería en 1996. Casi 40 años después el PP sigue en el poder autonómico, por el que han pasado como presidentes Jesús Posada, Juan José Lucas, Juan Vicente Herrera y Alfonso Fernández Mañueco.
El político salmantino perdió sus primeras elecciones en 2019, tras unas polémicas primarias contra el hoy senador Antonio Silván, frente al socialista Luis Tudanca, pero la actitud de Albert Rivera y Ciudadanos de solo pactar con el PP le aupó al poder. Tudanca logró entonces el hito histórico de ganar las elecciones para el PSOE en Castilla y León, las primeras desde aquellas de 1983 que ganó Demetrio Madrid, pero los socialistas siguieron en la oposición.
Pasada la pandemia, Mañueco activó el botón del adelanto electoral en diciembre de 2021 y logró a la segunda ganar al PSOE por la mínima, aunque con un PP en su segundo resultado más bajo que nunca y solo mejorando el de 2019. Las expectativas de los populares para esta nueva convocatoria son mantenerse como están o ganar algún escaño.
En el PP creen que estas elecciones al menos no han ido pidiendo la hora como les ocurrió en el 2022 y, aunque desconfían de la existencia de un posible voto oculto que favorezca a Vox, se mantienen optimistas con el resultado final. La campaña ha acabado con Mañueco y el PP llamando al partido a la “movilización total” porque no tienen que confiarse ya que “Cada voto en estas elecciones y en estos últimos días es vital”.
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El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo y el candidato a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, en el cierre de campaña, este viernes en Valladolid.
El PSOE se crece
Los socialistas han estrenado candidato con el alcalde de Soria Carlos Martínez, tras haber defenestrado a Luis Tudanca en el casi típico acto de cambio de liderazgo con polémica en el PSOE.
Martínez ha seguido siendo alcalde aunque anunció que lo dejará cuando coja el acta de procurador. El PSOE ha ido de menos a más en la campaña electoral, hasta finalizar convencidos de que hay un empate electoral con el PP y que un gran crecimiento de Vox les puede permitir imponerse en votos o procuradores en las elecciones.
La campaña del PSOE ha consistido en vender las bondades como gestor de Carlos Martínez, revalidadas con cuatro mayorías absolutas en la ciudad soriana, y acentuar el desgaste del PP y Vox con su gestión, en particular los casi 40 años de gobierno de los populares. Batallas internas aparte, como que el alcalde socialista de León José Antonio Diez no haya participado en ningún acto de esta campaña, el PSOE autonómico ha acelerado su mensaje con la actualidad sacando el ‘No a la guerra’ y con un gran acto final de campaña con Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero juntos.
La geopolítica internacional y el posicionamiento del gobierno progresista de España creen que puede ser catalizadores para mantener o incluso mejorar el resultado del 2022 y que no haya dramas como en Aragón o Extremadura.
Conscientes de que la conformación de un gobierno se antoja tarea casi imposible, los socialistas aspiran a que la cita de este domingo suponga al menos un freno a la racha negativa para el partido y que a nivel autonómico permita consolidar el nuevo liderazgo y poder volver en algún momento a gobernar Castilla y León.
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Carlos Martínez (i), Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero este viernes en Valladolid
Vox, a por el voto cabreado
La campaña electoral de Vox ha estado protagonizada por dos cuestiones: la omnipresencia de Santiago Abascal, el ‘candidato’ del partido en todas las citas autonómicas y una estrategia de llegada a poblaciones medianas donde el voto rural esté más en disputa con un formato de ‘canutazo’ con la prensa y encuentro con militantes enfocado en la difusión de redes sociales. La fórmula de la extrema derecha se acompañaba de mensajes al estilo ‘Make Castilla y León Great Again’, sin detallar cómo, y ataques a sus rivales, más duros contra el PP y Mañueco según avanzaba la campaña.
El partido se ha sentido atacado en la cita electoral, con algunas publicaciones con alusiones personales al candidato autonómico Carlos Pollán, y su pugna con el PP se ha endurecido según avanzaban los días. Las palabras de Mañueco a Pollán en el primer debate sobre que le gustaría “tirar personas al mar” indignaron al partido hasta el punto que Abascal pidió una rectificación para sentarse a pactar. En el segundo debate Pollán insistió en que debería pedir disculpas, pero no llegaron más allá de que Mañueco le quitó hierro a sus palabras hablando de lances en los debates.
Vox logró en el 2022 ya un gran resultado en Castilla y León, con el 17,6% de los votos y 13 procuradores, que hicieron vicepresidente del gobierno autonómico al polémico Juan García-Gallardo, que acabó abandonando la política muy enfrentado a su partido. El PP cree que la extrema derecha no tiene mucho más crecimiento, ni en votos ni en diputados autonómicos, aunque hay un temor a un voto oculto y/o cabreado que se les pueda trasvasar y provoque bailes de escaños en varias provincias por unos pocos cientos de votos. Nadie se confía y en Vox la movilización es total para lograr condicionar un gobierno autonómico más del PP, como ya hicieron por primera vez en 2022.
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Santiago Abascal y su candidato en Castilla y León, Carlos Pollán, en Treviño en campaña
Muros frente a la extrema derecha
Las formaciones Unión del Pueblo Leonés (UPL) y Soria Ya coinciden en señalarse como muros frente al crecimiento de la extrema derecha de Vox con sus planteamientos regionalista de los primeros, a favor de una escisión de la Región Leonesa en otra autonomía, y de reequilibrio territorial para los segundos. En 2022 es cierto que tanto en León como en Soria Vox obtuvo sus peores resultados, cosa que ahora está por ver.
Los leonesistas aspiran a ganar por vez primera las elecciones en la provincia de León con su candidata Alicia Gallego, o al menos ganar un cuarto procurador en las Cortes autonómicas, lo que ya sería su récord histórico. La formación aspira a seguir sumando en las provincias de Zamora y Salamanca para obtener el 5% del voto autonómico y así poder conformar un grupo parlamentario propio, con todas las ventajas que ello conlleva.
Además, buscan ganar en las principales poblaciones de la provincia leones, como ya hicieron en León ciudad en 2022, de forma que puedan consolidarse para futuros lances electorales locales. Una consulta sobre una salida de León de la comunidad autónoma vuelve a estar en el horizonte de pactos, defendiendo que así se cumpliría lo aprobado por más de 70 ayuntamientos de la provincia de emprender un camino de autogobierno en solitario.
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La candidata de Unión del Pueblo Leonés, Alicia Gallego, en el balance final de campaña
Soria Ya fue la gran sorpresa de las elecciones del 2022. De ser un movimiento ciudadano saltaron a la política rompiendo el tablero hasta hacerse con 3 de los 5 escaños de la provincia soriana, y superando el 50% de voto en la capital, el feudo del hoy candidato socialista Carlos Martínez.
Confiados en volver a ganar, conscientes de que la competencia ha aumentado, el partido de la España vaciada quiere rentabilizar el discurso sorianista en las Cortes autonómicas. Su gran resultado hace cuatro años dejó a Vox sin representación por esta provincia, la única en la que no tiene, y esperan que esto se vuelva a producir.
En la provincia que más vota a la derecha de España, Ávila, con casi el 70% de los votos en 2022 a formaciones de ese espectro ideológico, Por Ávila, una escisión el PP, confía en mantener un asiento en el hemiciclo de Valladolid. El partido, que gobierna la capital con dificultades, también se reivindica como la única fórmula para que la provincia abulense salga del “olvido” al que acusan a los grandes partidos de haberla sometido.
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La candidatura de Soria Ya, con Ángel Ceña su candidato en el centro, en un acto de campaña
En el lado izquierdo del PSOE las cosas han vuelto a ser como antes, cada uno por su lado. IU-Movimiento Sumar-Verdes/Equo y Podemos-Alianza Verde son las dos coaliciones que representan a la izquierda, donde solo las encuestas contemplan una posibilidad, mínima, de que haya representación de la izquierda en el hemiciclo de las Cortes, por la provincia de Valladolid. En este caso, si se produce, dan opciones a la de IU frente a una de Podemos que las encuestas predicen por debajo. En el año 2011 la izquierda, con IU, volvió a tener escaño en las Cortes que aumentó hasta los 11 en 2015 con la irrupción del partido fundado por Pablo Iglesias, pero siempre por separado.
La urgencia electoral del 2022 les hizo ir juntos en coalición y obtener representación por Valladolid en el número dos de Podemos Pablo Fernández, aunque nunca ha sido una relación que funcionase.
Además de los principales partidos con aspiraciones a obtener hueco en las Cortes de Castilla y León la jornada traerá otros análisis: si Silvia Clemente se convierte en una ‘Macarena Olona’ autonómica, si los municipalismos consolidan voto y espacios en lugares como Palencia o Burgos o cuánto se estrella el populismo radical de Alvise, según indican las encuests. Pero la principal cuestión es si el Partido Popular puede seguir confiando en Castilla y León como su ‘granero de votos’ o la extrema derecha les roba poco a poco el voto, especialmente en el entorno rural. Porque de aquellas lluvias, estos lodos.













