LOS OBJETIVOS REALES DE TRUMP Y NETANYAHU EN IRÁN Y LA COMPLICIDAD EUROPEA

LOS OBJETIVOS REALES DE TRUMP Y NETANYAHU EN IRÁN Y LA COMPLICIDAD EUROPEA
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LOS OBJETIVOS REALES DE TRUMP Y NETANYAHU EN IRÁN Y LA COMPLICIDAD EUROPEA

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Los recientes ataques contra Irán y los bombardeos israelíes en Líbano han exacerbado la tensión regional, generando preocupación a nivel internacional. Benjamín Netanyahu, primer ministro israelí, ha reiterado que la ofensiva contra Irán busca afianzar la posición de Israel como una potencia global.

La Hegemonía Israelí y la Anexión de Territorios

Israel pretende consolidar su hegemonía en la región para continuar con la anexión de territorios palestinos, sirios y libaneses, promoviendo la idea del “Gran Israel”. Esta estrategia se manifiesta en la expansión de asentamientos en Cisjordania, el aumento de agresiones contra civiles palestinos, la ocupación de gran parte de Gaza y los persistentes ataques en Líbano, donde el alto el fuego de 2024 ha sido repetidamente violado.

Según datos de la ONU, el ejército israelí ha infringido el alto el fuego en Líbano en más de 10,000 ocasiones, buscando desplazar a la población del sur del país mediante órdenes de evacuación y bombardeos. Esta situación ha forzado a unos 800,000 libaneses a abandonar sus hogares y ha causado la muerte de más de 700 personas, incluyendo niños, personal médico y profesores universitarios.

Suez 1956: Un Paralelo Histórico

Los ataques contra Irán, que tuvieron lugar a finales de febrero, no fueron inesperados. Estados Unidos llevaba semanas enviando tropas, barcos y aviones a la región, utilizando bases militares en Europa.

Israel buscó la participación de Estados Unidos en esta ofensiva por dos razones principales: contar con su apoyo militar y evitar una crisis similar a la de 1956, cuando invadió el Sinaí egipcio y Gaza con el respaldo de Francia y Reino Unido, en respuesta a la nacionalización del Canal de Suez por el presidente egipcio Gamal Abdel Nasser.

En aquel entonces, el acuerdo secreto (Protocolo de Sèvres) pretendía justificar la intervención de tropas francesas y británicas en el Canal de Suez para retomar el control y derrocar a Abdel Nasser. Sin embargo, Estados Unidos se opuso a esta operación, dejando claro que, tras la Segunda Guerra Mundial, el control de Oriente Próximo ya no residía en manos de Reino Unido y Francia.

Estados Unidos ejerció presión diplomática, impuso sanciones económicas y maniobró políticamente en la ONU para exigir resultados. Ante esta presión, los países europeos se retiraron del Sinaí y de Gaza en 1956, seguidos por Israel en 1957. Este episodio consolidó a Estados Unidos como el principal aliado estratégico de Israel y el sucesor del imperialismo francés y británico en la región.

Unión Pro Paz: Una Herramienta Desaprovechada

La resolución “Unión Pro Paz” (377A), utilizada por Estados Unidos en 1956, permitió exigir resultados en la Asamblea General de la ONU, evitando el veto de Reino Unido y Francia en el Consejo de Seguridad. Esta resolución facilitó la creación de la Fuerza de Emergencia de Naciones Unidas (FENU), destinada a supervisar el cese de hostilidades y la retirada de fuerzas extranjeras de Egipto.

Francesca Albanese, relatora de la ONU para Palestina, ha propuesto esta resolución como una vía para detener el genocidio en Gaza, permitiendo la adopción de medidas para presionar a Israel, incluyendo su suspensión de la Asamblea de la ONU, como se hizo con el régimen del apartheid sudafricano en 1974. Esta herramienta también podría utilizarse para promover una desescalada en la región, sorteando el veto de Estados Unidos.

El Estrecho de Ormuz: Un Escenario de Tensión

El ataque israelí contra el Sinaí y Gaza en 1956 sirvió como pretexto para la intervención de las tropas francesas y británicas, al igual que los recientes bombardeos ilegales de Israel contra Irán han sido utilizados para justificar la participación estadounidense.

El secretario de Estado, Marco Rubio, señaló que el ataque israelí provocaría una respuesta iraní, justificando así la intervención de Estados Unidos. En lugar de presionar a Israel para evitar la agresión, la administración Trump optó por unirse a ella, buscando pretextos para la escalada.

Entre los objetivos del Protocolo de Sèvres de 1956 se encontraba el control del Canal de Suez. Actualmente, uno de los objetivos es obtener mayor control en el estrecho de Ormuz.

Irán ha indicado que no ha cerrado el paso fluvial, pero advierte que esta ruta es clave para la cadena global del petróleo y que no permitirá el paso de crudo que beneficie a Washington, Tel Aviv o sus aliados mientras continúen los ataques contra su territorio.

Expertos y analistas habían advertido sobre la posibilidad de ataques iraníes contra barcos en el estrecho de Ormuz como respuesta a una agresión, lo que provocaría un aumento mundial del precio del crudo. Washington aprovecharía esta situación para justificar el envío de más barcos de guerra y efectivos militares, en nombre de la necesidad económica internacional.

Europa: Entre la Hipocresía y la Inacción

La falta de acción por parte de los socios de Israel para prevenir, detener y sancionar el genocidio en Gaza ha contribuido al actual escenario. Esto incluye a la Unión Europea, el mayor socio comercial de Israel, que ha ignorado el derecho internacional y ha incumplido lo solicitado por la Corte Internacional de Justicia ante los crímenes en la Franja.

La agresión contra Irán, al igual que el genocidio israelí, era previsible y evitable. Sin embargo, la Unión Europea sigue mirando hacia otro lado ante las violaciones de Estados Unidos e Israel, y evita condenar la ilegalidad de sus ataques, mientras anuncia más sanciones económicas contra Teherán.

En lugar de utilizar las herramientas disponibles para lograr una desescalada, Bruselas está dejando actuar, como hizo ante Gaza, poniéndose del lado de la agresión. La diferencia radica en que, en esta ocasión, las economías europeas se ven afectadas, lo que ha acelerado las declaraciones públicas.