
UNO DE CADA CINCO ESPAÑOLES TIENE ELEVADA LA LIPOPROTEÍNA (A) SIN SABERLO
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Uno de cada cinco españoles padece niveles elevados de lipoproteína (a) (LPA) sin ser consciente de ello, un factor de riesgo cardiovascular de origen genético que a menudo pasa desapercibido en los análisis de rutina. Esta condición puede alterar significativamente el pronóstico de una persona, incluso con un estilo de vida saludable y niveles de colesterol total controlados.
¿Qué es la Lipoproteína (a)?
La LPA es una partícula formada por la unión del colesterol LDL (“colesterol malo”) a una apolipoproteína específica. El cardiólogo Aurelio Rojas explica que esta combinación la convierte en una molécula “más pegajosa, más inflamatoria y mucho más peligrosa” que el colesterol LDL por sí solo.
Peligros de la LPA
El principal peligro de la LPA radica en su capacidad para dañar las arterias. Según el especialista, “la LPA acelera la formación de placas en las arterias, favorece la inflamación dentro de esa placa y aumenta el riesgo de infarto e ictus”.
Por lo tanto, intensifica el proceso de aterosclerosis, causa subyacente de la mayoría de los eventos cardiovasculares.
Origen Genético
A diferencia de otros factores de riesgo, como el colesterol, influenciados por la dieta y el ejercicio, los niveles de LPA son principalmente genéticos. Esta condición hereditaria explica por qué personas con antecedentes familiares de infarto precoz o muerte súbita (antes de los 55 años) tienen una mayor probabilidad de presentarla elevada.
Importancia del Diagnóstico
Durante décadas, la LPA fue una gran desconocida. Sin embargo, estudios recientes han demostrado que es uno de los factores de riesgo más potentes e infradiagnosticados. La Sociedad Europea de Cardiología ahora recomienda medirla al menos una vez en la vida a toda la población adulta.
Estrategias de Control
Un resultado de LPA superior a 50 mg/dL requiere un cambio de estrategia.
En estos casos, no basta con tener el colesterol total controlado. El objetivo prioritario es “bajar tu LDL a niveles mucho más estrictos”, además de reforzar la antiinflamación, optimizar los niveles de omega 3 y vigilar de cerca otros factores de riesgo convencionales.
Es fundamental entender que la lipoproteína (a) “no se puede bajar con el ejercicio y no se baja con estatinas”, los tratamientos habituales para el colesterol. Sin embargo, su riesgo sí se puede neutralizar de forma indirecta al reducir la inflamación general y llevar el colesterol LDL a un rango objetivo muy bajo, minimizando así el material disponible para formar placas.
Futuro Prometedor
El futuro en el tratamiento de la LPA es prometedor, con nuevos fármacos específicos en fases avanzadas de investigación que han demostrado reducir los niveles de LPA hasta en un 90% en ensayos clínicos. Su llegada podría revolucionar el tratamiento de pacientes con este factor de riesgo genético.
La Importancia de la Medición
Solicitar al médico de cabecera la medición del nivel de lipoproteína (a) es un gesto sencillo que se realiza una sola vez en la vida.
Este simple análisis de sangre proporciona información valiosa sobre el riesgo real y permite entender por qué, a veces, el colesterol total no cuenta toda la historia.













