
¿Cómo '101 Dálmatas' salvó a Disney de la quiebra?
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La historia de Disney estuvo a punto de tomar un rumbo muy diferente. Tras la ambiciosa producción de **La bella durmiente** (1959), el estudio se encontró al borde de la quiebra. Esta película, la última de Walt Disney basada en un cuento de hadas y la primera filmada en Super Technirama 70, resultó ser mucho más costosa de lo previsto.
El uso de esta técnica panorámica obligó al equipo a crear fondos más grandes y detallados, un trabajo arduo que consumió años y elevó el presupuesto a unos 6 millones de dólares, una cifra considerablemente superior a los 1,49 millones que costó **Blancanieves**. Tras su estreno, **La bella durmiente** no cumplió con las expectativas, generando pérdidas para Disney por primera vez en su historia a principios de los años 60.
Eric Larson, uno de los “Nine Old Men” de Disney, recordaba la preocupación de Walt por el futuro de la compañía, llegando a dudar de su continuidad debido a los altos costes. La salvación llegó de la mano de **101 dálmatas** (1961).
La xerografía: un soplo de aire fresco
Para **101 dálmatas**, Disney adoptó la xerografía, una innovadora técnica desarrollada por Ub Iwerks. Este avance permitía fotocopiar directamente los dibujos de los animadores al celuloide, eliminando el proceso de entintado manual, lo que significaba un importante ahorro de tiempo y dinero.
Según el animador Chuck Jones, esta técnica redujo los costes de producción a la mitad. A diferencia del estilo detallado de **La bella durmiente**, **101 dálmatas** se caracterizó por un diseño más moderno y fondos más simples.
El éxito en taquilla fue rotundo. La película recaudó más de 300 millones de dólares con un presupuesto de apenas 3 millones, demostrando que la animación de Disney aún podía ser rentable. Así, **101 dálmatas** no solo se convirtió en un clásico, sino que también rescató a Disney de una posible crisis.













