
ADIÓS A RAÚL DEL POZO, MAESTRO DEL PERIODISMO Y AMIGO INCONDICIONAL
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El mundo del periodismo y la literatura hispana lamenta la pérdida de dos grandes figuras: Raúl del Pozo y Alfredo Bryce Echenique. En estas líneas, recordamos a Raúl del Pozo, nacido en Cuenca en 1936, en una familia humilde, pero con una inmensa riqueza en talento y humanidad.
Del Pozo, merecedor sucesor de Paco Umbral en la última página del ABC, fue un maestro en la vida y en el periodismo. Un amante de la libertad, ingenioso, generoso en sus afectos y poseedor de un humor desbordante. Anécdotas como la de cambiar un cartel con su nombre en un evento para situarse junto al homenajeado, reflejan su espíritu ocurrente y su capacidad para vivir cada instante con intensidad.
Más allá de su faceta pública, Del Pozo era un amigo leal y entrañable. Nunca juzgaba, cualidad que escasea incluso entre los amigos más cercanos.
Su lengua era afilada, pero cada comentario se deslizaba con una sonrisa cómplice. Su pluma fue una de las más destacadas del siglo pasado y del presente.
‘Noche de tahúres’, una novela imprescindible
Entre sus novelas, destaca ‘Noche de tahúres’, una obra que sumerge al lector en el mundo clandestino de los jugadores de cartas. Un tatuaje en el pubis de una mujer es la clave de una historia que entrelaza palacios y cabañas, ricos y pobres. Del Pozo no hacía distinciones, enaltecía a todos por igual.
Su amistad trascendía las barreras sociales y políticas.
Era tan cercano a un político como a un ganadero, como José Luis Lozano. Sabía conectar con las personas, comprender sus inquietudes y ofrecer su apoyo incondicional.
Con la partida de Raúl del Pozo, el periodismo pierde a un maestro y la vida a un amigo excepcional. Su legado perdurará en sus artículos, sus novelas y en el recuerdo de quienes tuvieron la fortuna de conocerlo.













