La obesidad en Cantabria: Un problema de salud pública en evolución

La obesidad en Cantabria: Un problema de salud pública en evolución
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La obesidad en Cantabria: Un problema de salud pública en evolución

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Con motivo del Día Mundial de la Obesidad, la doctora Coral Montalbán, jefa del servicio de Endocrinología del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, ha analizado la situación de esta enfermedad en Cantabria. La obesidad, considerada una enfermedad crónica y multifactorial, afecta a más de 800 millones de personas a nivel mundial y está asociada a más de 230 complicaciones de salud, lo que la convierte en un desafío significativo para la gestión sanitaria.

Prevalencia de la obesidad en Cantabria

Según los datos más recientes, Cantabria presenta cifras ligeramente mejores en comparación con el promedio nacional. Sin embargo, el problema persiste: aproximadamente el 13% de la población adulta cántabra padece obesidad, lo que equivale a cerca de 65,000 personas. En cuanto a los menores, la cifra se sitúa en torno al 7%, afectando a unos 12,500 niños.

La doctora Montalbán subraya que, si bien las estadísticas no son las peores del país, la magnitud del problema es considerable, especialmente al considerar el sobrepeso.

Sobrepeso: Un factor de riesgo importante

La especialista enfatiza la necesidad de un enfoque preventivo que incluya el sobrepeso. Se estima que casi el 40% o incluso el 50% de la población presenta sobrepeso, una etapa previa a la obesidad donde las intervenciones preventivas resultan más efectivas.

Nuevo paradigma en la valoración de la obesidad

Montalbán destaca un “cambio de paradigma” en la evaluación de la enfermedad. Si bien el índice de masa corporal (IMC) ha sido tradicionalmente utilizado, actualmente se reconocen otros parámetros cruciales, como la acumulación de grasa abdominal, que se considera un indicador más fiable de riesgo de enfermedad a largo plazo.

Factores que contribuyen al aumento de la obesidad

El incremento en las tasas de obesidad se atribuye, en gran medida, a los “ambientes obesogénicos” de la sociedad contemporánea. La experta señala que los patrones alimentarios han experimentado cambios drásticos en los últimos años, y los estilos de vida se han vuelto cada vez más sedentarios, con menor actividad física en el trabajo y mayor tiempo dedicado a las pantallas, especialmente entre los niños.

Asimismo, resalta el impacto negativo de los problemas de salud mental.

La obesidad como enfermedad y problema de salud pública

Este panorama ha llevado a considerar la obesidad como una enfermedad en lugar de una simple situación o decisión personal. La doctora Montalbán subraya la importancia de eliminar el estigma y la culpabilidad asociados a la obesidad para mejorar la atención a los pacientes. El estigma social a menudo impide que las personas afectadas busquen ayuda.

Mensaje de optimismo y avances en el tratamiento

A pesar de los desafíos, Coral Montalbán transmite un mensaje de optimismo, ya que al reconocer la obesidad como una enfermedad crónica, los pacientes se liberan del estigma y buscan asistencia con mayor frecuencia. Además, los avances científicos han propiciado el desarrollo de fármacos que ayudan a controlar la obesidad en casos graves, complicados y resistentes a los tratamientos iniciales.

La importancia de modificar los estilos de vida

No obstante, la jefa de endocrinología de Valdecilla recuerda que la base del tratamiento sigue siendo la modificación de los estilos de vida, priorizando una alimentación saludable, patrones nutritivos adecuados y el fomento de la actividad física desde la infancia para combatir el sedentarismo, promoviendo el regreso a la dieta mediterránea.