
PLAGAS Y ESPECIES INVASORAS: UN DESAFÍO CRECIENTE EN EL CAMPO ESPAÑOL
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En España, el sector agrícola y los ecosistemas naturales se enfrentan a desafíos cada vez mayores debido a la proliferación de plagas y especies animales invasoras. Agricultores, expertos y autoridades advierten sobre el impacto significativo de estos fenómenos y exigen medidas efectivas para mitigar sus efectos.
La plaga de conejos: una amenaza para la agricultura
Uno de los problemas más acuciantes es la superpoblación de conejos, que está afectando gravemente a la actividad agrícola. Estos animales causan estragos en los cultivos y dañan campos enteros, lo que pone en peligro las cosechas y genera importantes pérdidas económicas para los agricultores. La comunidad agrícola solicita con urgencia la intervención de las autoridades para controlar la expansión de esta especie y proteger las explotaciones.
Procesionaria del pino: un peligro para la salud y los ecosistemas
Otro motivo de preocupación es la presencia de la procesionaria del pino, considerada el insecto defoliador más importante de los pinares españoles.
Las larvas de esta oruga se agrupan en nidos blancos característicos que cuelgan de las ramas de los pinos durante el invierno. El contacto con estas orugas puede ser peligroso, especialmente para niños y perros.
En los niños, el contacto con los pelos urticantes de la oruga puede provocar irritaciones y urticaria en la piel. Para los perros, el riesgo es aún mayor, ya que pueden sufrir inflamaciones graves en las vías respiratorias, que en algunos casos pueden ser mortales.
Métodos de control de la procesionaria
Para controlar las poblaciones de procesionaria, se utilizan diversos métodos físicos, químicos y biológicos. Entre ellos, destacan las trampas de feromonas, que capturan a los machos adultos y reducen las posibilidades de reproducción, y la eliminación física de los bolsones que contienen las orugas, mediante su corte, apilamiento e incineración.
Expertos del CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) sugieren que el equilibrio natural de los ecosistemas es la mejor forma de controlar la procesionaria.
Esta oruga tiene numerosos depredadores naturales, como pájaros, hormigas rojas, avispas y murciélagos. Sin embargo, la ausencia de algunos de estos depredadores clave, como el cuco y la abubilla, durante los momentos críticos de la expansión de la oruga, favorece su proliferación en muchas zonas.
Castores: un nuevo desafío en zonas fluviales
En algunas regiones, la presencia de castores también genera preocupación, ya que estos animales pueden dañar los árboles cercanos a ríos y zonas húmedas. Los castores roen los troncos para alimentarse o construir sus refugios, lo que debilita los árboles y aumenta el riesgo de que se caigan.
La Mancomunidad de la Comarca de Pamplona está implementando medidas para minimizar los daños causados por los castores, como la protección de los árboles mediante una mezcla de aceite de linaza y arena que repele a estos animales. También se han colocado mallas protectoras en algunos árboles situados junto al río Arga, dentro del Parque Fluvial, para proteger los troncos de las mordeduras.













