"Invierto en whisky escocés en barrica: pagas 1,50 libras y en unos años puedes ganar tres por un litro de alcohol joven y puro; pagas una comisión de custodia con un seguro aunque no cubre el tributo del ángel"

"Invierto en whisky escocés en barrica: pagas 1,50 libras y en unos años puedes ganar tres por un litro de alcohol joven y puro; pagas una comisión de custodia con un seguro aunque no cubre el tributo del ángel"
Imagen de archivo: https://www.cope.es/

"Invierto en whisky escocés en barrica: pagas 1,50 libras y en unos años puedes ganar tres por un litro de alcohol joven y puro; pagas una comisión de custodia con un seguro aunque no cubre el tributo del ángel"

La inversión en activos alternativos ofrece un universo de posibilidades más allá de la bolsa tradicional. Así lo ha explicado la experta en inversiones Andrea Redondo en el podcast de Luis Miguel Ortiz, @InversionRacional, donde ha detallado su propia estrategia de diversificación en mercados como el whisky escocés, el vino, los meteoritos o incluso los fósiles de dinosaurio.

La inversión más llamativa que desgrana Redondo es la del whisky escocés en barrica.

El modelo consiste en comprar litros de alcohol puro y joven a un precio reducido para mantenerlos en depósitos en Escocia. “Pagas 1,50 libras y a los años puedes ganar 3 si te compra ese alcohol puro y joven una embotelladora”, detalla la experta.

El momento clave llega cuando una gran compañía embotelladora necesita producto y lanza una oferta de compra por un gran volumen de litros.

En ese punto, los propietarios del contenido de la barrica deben decidir si venden. 

Según Redondo, “es mejor vender cuando viene la embotelladora y te hace la oferta, siempre y cuando sea una oferta razonable”, ya que es una decisión democrática donde más de la mitad de los dueños deben estar de acuerdo.

Esta inversión no está exenta de costes. Las comisiones de las plataformas, que pueden rondar el 2% o 3%, son más altas que las de un bróker tradicional, algo que la experta considera “normal cuando hay menos liquidez en el mercado”. 

A esto se suma una comisión de custodia para cubrir el producto con un seguro, aunque este no cubre el “tributo del ángel”, el alcohol que se evapora de forma natural con el tiempo.

Siguiendo su búsqueda de diversificación, Andrea Redondo también ha apostado por el vino, aunque el proceso “es totalmente distinto”.

En este caso, la inversión es en botellas, no en litros, y el capital de entrada es significativamente mayor, con botellas que pueden ir desde los 500 hasta los 15.000 euros. 

Para esta clase de activo, reconoce que se deja “asesorar por personas que son del sector, por sommeliers”.

La faceta más sorprendente de su cartera la componen los meteoritos y los fósiles. El mecanismo es similar: se adquiere una pieza para venderla pasado un tiempo con una revalorización. 

La experta explica que incluso podrían generar ingresos pasivos si un museo paga “un alquiler” por exponer la pieza.

La creciente demanda de entidades como la NASA o empresas como SpaceX impulsa el valor de loas piezas. 

En el caso de los fósiles, como las vértebras de saurópodos en las que ha invertido, los museos son los principales compradores. La inversión puede realizarse comprando la pieza completa, con costes que superan los 200.000 euros, o a través de vehículos de inversión colectiva para adquirir una fracción del activo.

Redondo subraya que todas estas inversiones alternativas comparten dos características clave: son ilíquidas y requieren una visión a largo plazo. 

“Tanto el whisky como el vino, es una inversión de a años vista, o sea, y si quieres salir, no puedes salir”, advierte.

Esta iliquidez y el mayor riesgo asociado exigen una rentabilidad potencial más elevada.

Aunque la empresa que gestiona su inversión en fósiles presenta una rentabilidad histórica del 35% anual, ella se muestra cauta, ya que es “demasiado pronto para decirte” si sus propias apuestas han sido rentables. 

“Vemos la rentabilidad, pero no hay que olvidar el riesgo, que es la otra cara de la moneda”, concluye, insistiendo en que el peligro de pérdida es mucho mayor en mercados no regulados.