
La hostelería navarra afronta un puente de San José de mínimos con la vista puesta en una Semana Santa de récord: "Podemos llegar a un 100% con cierta facilidad si nos respeta el tiempo"
La hostelería y el turismo en Navarra encaran el puente de San José con expectativas moderadas debido a la escasa afluencia de visitantes de otras comunidades. Según Juan Carlos Oroz, de la Asociación Navarra de Pequeña Empresa de Hostelería (ANAPEH), la repercusión será “bastante poca”, ya que solo cinco comunidades autónomas tienen festivo y entre ellas no se encuentran grandes emisoras de turismo como Madrid o Cataluña. Esta previsión la confirma Nacho Calvo, secretario general de Hostelería y Turismo de Navarra, quien señala que “no hay apenas incidencia” en las reservas hoteleras.
A pesar de la baja afluencia de turistas nacionales, el sector confía en el cliente navarro y en el tirón del Día del Padre para animar la jornada. Oroz espera que los restaurantes trabajen más gracias a las celebraciones familiares.
Por su parte, Calvo destaca la importancia de la proximidad del País Vasco, comunidad que también tiene festivo y que tradicionalmente aporta el “mayor número de clientes al turismo rural”. La esperanza está puesta en que el buen tiempo anime a los vascos a realizar escapadas de un día o a pernoctar en la Comunidad Foral.
De forma paralela, la vigésimo sexta edición de la Semana del Pincho se presenta como un gran aliciente para dinamizar el consumo, sobre todo entre semana. En el evento participan 66 bares y restaurantes que, según la organizadora Piluka Unzu, supone un incremento del 14% respecto al año anterior. Juan Carlos Oroz valora positivamente estos eventos para que “la gente salga también un poquito más esos días”, un sentir que comparte Nacho Calvo, quien cree que los navarros “disfrutarán aún más de los grandes bocados que nos proporciona la Semana del Pincho”.
La principal condición para los establecimientos participantes es presentar una creación nueva, que no se encuentre habitualmente en la barra.
“Prácticamente se crea expresamente para esta propia semana”, explica Unzu, lo que obliga a los chefs a innovar cada año. El resultado son propuestas que cuidan el producto local, la técnica y la estética, convirtiendo cada pincho en una experiencia completa.
Este año, la organización ha reforzado su compromiso con la accesibilidad. Se ha editado un libro conmemorativo de los 25 años de historia del evento, del cual se han realizado dos ejemplares en braille en colaboración con la ONCE, una iniciativa que, según Unzu, busca “formar parte, con toda normalidad, de cualquier actividad que organicemos”.
Si el puente de San José se presenta tibio, las previsiones para la Semana Santa son radicalmente opuestas. El sector espera una ocupación hotelera masiva, especialmente en la primera semana, que coincide con las vacaciones escolares en la mayoría de comunidades.
Nacho Calvo avanza que Pamplona tiene ya una ocupación prevista superior al 80% y no descarta alcanzar el lleno total. “Podemos llegar a un 100% con cierta facilidad si nos respeta el tiempo”, asegura.
Juan Carlos Oroz sitúa la Semana Santa como una de las épocas de más trabajo del año, compitiendo con el puente de la Constitución y solo por detrás de los Sanfermines. Además, destaca que agosto se ha consolidado como un mes muy importante para la hostelería navarra gracias al turismo que llega de forma escalonada durante todo el mes, superando en ocasiones a diciembre.
Más allá de las fechas clave, el sector turístico navarro trabaja en diversificar su oferta para atraer a un viajero que busca experiencias únicas. Nacho Calvo señala la importancia de ir más allá de los destinos icónicos como las Bardenas Reales o la Selva de Irati.
“Tenemos que diferenciarnos y darle vida a esas empresas para que el turismo que se haga por Navarra no sea el habitual”, afirma, destacando iniciativas como el catálogo de experiencias y actividades que incluye visitas a bodegas o catas de vino en Olite.
Otro de los grandes desafíos pendientes es la conectividad. Calvo califica de “tarea inmensa” la mejora de las conexiones aéreas y ferroviarias. Critica que, a diferencia de otras regiones, Navarra no cuenta con un aeropuerto competitivo ni con tren de alta velocidad, lo que dificulta la llegada de un cliente de empresa o de congresos que, a día de hoy, sigue viendo “complicado llegar a Pamplona”.












