No son solo ronquidos: Cuándo la apnea del sueño se convierte en un peligro y cómo detectarla

No son solo ronquidos: Cuándo la apnea del sueño se convierte en un peligro y cómo detectarla
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No son solo ronquidos: Cuándo la apnea del sueño se convierte en un peligro y cómo detectarla

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Los ronquidos, un sonido que puede alcanzar los 80 decibelios, nivel suficiente para dañar la audición, afectan aproximadamente al 45% de la población española de manera ocasional. Más allá de la molestia, pueden ser señal de un problema más grave: la apnea del sueño.

De ronquidos a interrupciones de la respiración

El ronquido se produce cuando los músculos de la garganta se relajan durante el sueño, estrechando el canal por donde pasa el aire. “Los tejidos de las vías aéreas superiores vibran al pasar el aire con resistencia, emitiendo el sonido característico”, explica la doctora Leticia Juan Ruiz, experta en medicina dental del sueño.

Factores como la congestión nasal, dormir boca arriba, el consumo de alcohol o la anatomía individual pueden favorecer los ronquidos. Sin embargo, la apnea del sueño se distingue por las interrupciones completas de la respiración. En la apnea obstructiva del sueño (AOS), la relajación muscular es tan profunda que la garganta se colapsa y bloquea el flujo de aire por completo. Estos episodios pueden durar diez segundos o más y repetirse cientos de veces por noche.

La falta de aire implica una menor oxigenación de la sangre, lo que afecta la salud. “Hay personas que lo padecen toda la vida y no tienen idea de que es así hasta que sufren un infarto”, advierte el doctor Carlos Egea, especialista en Neumología.

Cada vez que la respiración se detiene, los niveles de oxígeno en la sangre disminuyen, lo que obliga al corazón a esforzarse más para bombear sangre. Este estrés cardiovascular repetido es un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial, ataques al corazón, ictus y arritmias. También se relaciona con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y síndrome metabólico.

“Las bajadas de oxígeno son un cizallamiento tan importante de los vasos sanguíneos que pueden contribuir al desarrollo incluso del cáncer”, añade el doctor Egea.

La apnea del sueño representa el 50% de las visitas en las consultas de neurología, según la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica. Aunque tradicionalmente afecta más a hombres, se están incrementando los diagnósticos en mujeres. Los niños también pueden padecerla: “Si un niño tiene las amígdalas grandes y ronca, se levantará como una moto porque no ha podido dormir bien. Si tardas mucho en diagnosticarla, puede condicionar su crecimiento”, explica el doctor Egea.

Detección y tratamiento de la apnea del sueño

Cuando se padece apnea obstructiva del sueño, el organismo detecta la falta de oxígeno y envía una señal de alarma al cerebro, lo que provoca microdespertares que interrumpen el sueño profundo, esencial para la reparación celular.

Es difícil que una persona se percate por sí sola de que tiene apnea. Las señales de alarma suelen manifestarse durante el día: boca seca al despertar, dolor de cabeza y una profunda sensación de cansancio. “Los pacientes vienen por los ronquidos porque molestan a otra persona, pero el 90% presentan además apneas”, indica la doctora Juan.

“Mucha gente tiene sueño durante el día, necesitan una siesta a mediodía, se duermen en reuniones y piensan que es por el estrés, pero no entienden que puede ser por el sueño”, añade la especialista.

Ante la sospecha, es fundamental consultar a un especialista en sueño. El diagnóstico tradicionalmente se realizaba mediante polisomnografía en el hospital, pero actualmente se puede realizar en casa con una poligrafía, que registra el oxígeno en sangre, el esfuerzo respiratorio y las fases del sueño durante la noche.

La apnea del sueño tiene tratamiento efectivo en la mayoría de los casos. El tratamiento de referencia es la máquina CPAP (presión positiva continua en la vía aérea), que consiste en una mascarilla conectada a una bomba que genera un flujo de aire que mantiene la garganta abierta.

Existen alternativas más cómodas para quienes no toleran la CPAP o tienen casos más leves. El dispositivo de avance mandibular es una férula dental que adelanta la mandíbula inferior durante el sueño, abriendo las vías respiratorias.

En ciertos casos, se puede recurrir a la cirugía para corregir anomalías estructurales como amígdalas grandes o mandíbula retraída, lo que puede mejorar el diagnóstico y el desarrollo en niños.

Los cambios en el estilo de vida son fundamentales. La pérdida de peso es un factor influyente: “Según los estudios, una pérdida de 20 kilos reduce el índice de apnea obstructiva en un 45%”, comenta la doctora Juan. Otros factores como el consumo de alcohol, sedantes o la postura al dormir también son determinantes.

“Te mueres antes por no dormir que por no comer”, afirma la especialista.

El doctor Egea destaca la influencia de la apnea del sueño en la esperanza de vida: “Es muy probable que hoy esté naciendo un niño que vaya a vivir 150 años pero, claro, tiene que dormir lo suficiente, tiene que controlar el peso, tiene que hacer ejercicio y no tiene que tener apnea del sueño”.

La apnea del sueño es una enfermedad grave con profundas consecuencias para la salud física y mental que a menudo permanece sin diagnosticar. Reconocer las señales de alarma y consultar con un especialista puede cambiar la vida de quienes la padecen.