Mosquitos-vacuna”: Una estrategia innovadora para inmunizar murciélagos contra virus letales

Mosquitos-vacuna": Una estrategia innovadora para inmunizar murciélagos contra virus letales
Imagen de archivo: https://www.eldiario.es/

Mosquitos-vacuna": Una estrategia innovadora para inmunizar murciélagos contra virus letales

Foto: Archivo – Todos los derechos reservados

Investigadores chinos han desarrollado una estrategia pionera para prevenir la propagación de virus letales por parte de murciélagos. La propuesta consiste en la liberación de “mosquitos-vacuna” en el hábitat de estos mamíferos, con el objetivo de inmunizarlos a través de picaduras o ingestión. El estudio, publicado en la revista Science Advances, demuestra la viabilidad de prevenir la transmisión zoonótica de patógenos como el virus Nipah y la rabia mediante la denominada “vacunación ecológica”.

El objetivo es intervenir en los ecosistemas donde habitan los murciélagos, considerados reservorios naturales de diversos virus, para evitar que actúen como fuentes de transmisión. Los investigadores señalan que la inmunización de murciélagos en su entorno natural podría ser una medida proactiva para reducir la transmisión zoonótica desde su origen.

Para llevar a cabo esta vacunación ecológica, los autores emplearon dos métodos. Además de los mosquitos portadores de la vacuna, utilizaron bebederos con una solución salina que contenía la vacuna, permitiendo la inmunización oral de los zorros voladores, una especie de murciélago que se alimenta de frutas en lugar de insectos y son huéspedes naturales del virus Nipah, un virus poco común transmitido por murciélagos que puede alcanzar una letalidad del 75% en humanos. Los murciélagos también pueden ser portadores de la rabia, una enfermedad prácticamente mortal en humanos una vez que se manifiestan los síntomas.

Una vacuna en la saliva de los mosquitos

La fase inicial del experimento se desarrolló en laboratorio, donde los investigadores criaron mosquitos de la especie *Aedes aegypti* y los alimentaron con sangre que contenía una vacuna basada en el virus rVSV. Se comprobó que el virus atenuado se replicaba en el interior del insecto y se desplazaba hasta sus glándulas salivales. Posteriormente, los mosquitos fueron sometidos a radiación para esterilizarlos, garantizando que no pudieran reproducirse ni transmitir la vacuna a su descendencia.

Para evaluar la eficacia de la técnica, se realizaron experimentos controlados en laboratorio, donde los animales expuestos a los mosquitos (por picadura o ingestión) desarrollaron anticuerpos neutralizantes y sobrevivieron a dosis letales del virus. Además, se realizaron ensayos de cohabitación en espacios confinados donde los murciélagos interactuaron libremente con los mosquitos, lo que indujo respuestas inmunitarias robustas. Los autores proponen liberar los mosquitos esterilizados en hábitats específicos, utilizando barreras físicas o repelentes para evitar su dispersión.

Para los murciélagos frugívoros, se buscó una alternativa oral. Las pruebas de laboratorio confirmaron que la administración de la vacuna a través de pipetas generaba altos niveles de anticuerpos neutralizantes en ratones, hámsteres y murciélagos. Al exponerlos a dosis letales del virus de la rabia, el 100% de los ratones y murciélagos vacunados sobrevivió, resistiendo incluso a un segundo desafío meses después. Los hámsteres inmunizados oralmente contra el virus Nipah también sobrevivieron a la infección. Para aplicar esta estrategia en la naturaleza, se diseñaron trampas de solución salina que atraen a los murciélagos mediante una neblina de sal.

Las estrategias para frenar enfermedades transmitidas por mosquitos se han centrado en la modificación de especies del género *Aedes*, responsables de la propagación de virus como el dengue, el zika o el chikunguña. Las dos principales estrategias son la liberación de mosquitos modificados genéticamente para que su descendencia no sobreviva, o la inoculación con la bacteria *Wolbachia*, que bloquea la replicación de virus en su interior. Este nuevo planteamiento suma una tercera estrategia en la que son los mosquitos los que portan la medicina para frenar la transmisión.

Aplicaciones y dudas sobre la “vacunación ecológica”

Expertos consideran que generar anticuerpos frente a rabia o Nipah en murciélagos tras alojarlos con mosquitos y tras ofrecerles agua salina con virus modificado es un gran logro, pues supone descubrir una nueva forma de administrar vacunas a murciélagos. Sobre la aplicación que podrían tener estas tecnologías, cree que no sería factible aplicarlo a los miles de coronavirus “candidatos a emerger” que existen en múltiples reservorios. En otros casos, como el problema endémico de rabia transmitida por murciélagos vampiros de América del sur, sí sería interesante.

Otro investigador cree que es una idea atractiva e interesante, pero con una aplicación real muy limitada. Considera positivo que haya que buscar estrategias innovadoras. Recuerda que la primera vez que se propuso introducir mosquitos con Wolbachia para reducir la transmisión de dengue pareció una idea muy complicada y actualmente se está demostrando efectiva y rentable, al menos por un período.

Sin embargo, advierte el experto, la estrategia tiene algunos inconvenientes, como que podría afectar a otros animales y a personas, además de poder ocurrir potencialmente contaminación ambiental, a través de agua, heces u otros reservorios, dependiendo del virus. “Los efectos pueden ser limitados y no se sabe qué proporción debería vacunarse habiendo colonias de miles de murciélagos”, señala. “Además, hay problemas normativos de bioseguridad, hay que estudiar los costes económicos y la aceptabilidad social, que será limitada y no está ni mucho menos asegurada. En resumen, es una idea original, pero con evidencias débiles de que sea viable y efectiva”.

“Jeringuillas voladoras”

Otra viróloga experta en salud animal, coincide en que la propuesta es muy interesante, pero tiene algunas posibles limitaciones éticas, regulatorias y ecológicas. Ya se había probado a inmunizar a los zorros contra la rabia con cebos orales y se han hecho otros experimentos para usar mosquitos como *jeringuillas voladoras* contra leishmania o zika, aunque en algunos casos no ofrecían protección completa y no se siguió investigando. Intervenir en los sistemas siempre tiene implicaciones ecológicas importantes y hay que tener mucho cuidado.

Sería necesario comprobar qué efecto tendría esto en humanos, así como la aceptación social, si la gente se entera de que están liberando mosquitos que podrían picarlos y vacunarlos. Frente a la estrategia de los mosquitos, que es irreversible, suministrar la vacuna en bebederos le parece menos problemático, porque siempre se podrían retirar. En general, la idea de una vacuna voladora le parece muy sugerente y cree que el enfoque — además de ser de bajo coste— va en la línea acertada de considerar la salud global y actuar en las poblaciones animales. “Se trata de actuar antes de que se produzca el salto de la enfermedad a los humanos”, concluye.