
FELIPE VI Y LA POLÉMICA DE LA CONQUISTA DE AMÉRICA: UN DEBATE QUE DIVIDE A ESPAÑA
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La reciente intervención del Rey Felipe VI en el debate sobre la conquista de América ha generado controversia en España, especialmente entre los sectores conservadores. Sus palabras, que reconocen abusos y controversias morales durante la colonización, no han sido bien recibidas por el PP y Vox.
EL CONTEXTO HISTÓRICO Y EL TESTIMONIO DE BARTOLOMÉ DE LAS CASAS
En 1560, Felipe II mostró una consideración especial hacia Bartolomé de las Casas, crítico de la ocupación colonial. El testimonio de De las Casas, junto con el de otros religiosos, ha sido fundamental para denunciar los excesos de la conquista. Sin embargo, los conservadores han despreciado estas denuncias, considerándolas una mancha en la gloria de los siglos imperiales de España.
LA INTERVENCIÓN DE FELIPE VI Y SU IMPACTO
Felipe VI, consciente de este debate, decidió intervenir durante una visita a la exposición ‘La mitad del mundo. La mujer en el México indígena’. Sus palabras, dirigidas al embajador mexicano, buscaban mejorar las relaciones con México, deterioradas tras la solicitud de Andrés López Obrador de una disculpa formal por los crímenes de la época colonial.
El rey reconoció que las leyes para proteger a la población indígena no se cumplieron y que hubo abusos, así como “controversias morales y éticas en cuanto a cómo se ejerce el poder desde el primer día”. Aunque no fue una declaración espectacular, abordó un tema poco común en sus discursos.
Felipe VI mencionó situaciones de la época “que no pueden hacernos sentir orgullosos” con los valores actuales, alertando sobre el “excesivo presentismo moral”.
UN DEBATE HISTÓRICO Y MORAL
Ya en los siglos XVI y XVII, hubo testimonios que cuestionaban el trato inhumano a los indígenas y la violencia de los colonos. El historiador Henry Kamen destaca que la prioridad de muchos españoles era escapar de la pobreza y enriquecerse, describiendo América como “refugio y amparo de los desesperados de España, engaño común de muchos y remedio particular de pocos”.
La España conservadora ha trazado una imagen benévola del imperio, justificándolo con las leyes aprobadas por la Corona, aunque no se cumplieran en su totalidad. Antonio Espino señala que muchas de estas leyes tuvieron que cambiarse debido a la oposición de los colonos y los problemas de comunicación.
Las leyes que prohibían la esclavitud de los indígenas admitían tantas excepciones que perdían su valor. “El estímulo económico es que la gente tenga un botín y el botín es hacer esclavos y venderlos”, explica Espino.
TESTIMONIOS DE LA ÉPOCA
Contemporáneos de Bartolomé de las Casas hicieron relatos similares. El jesuita José de Acosta se mostró escandalizado por la conducta de los españoles: “Jamás ha habido tanta crueldad en invasión alguna de griegos y bárbaros. No son hechos desconocidos o exagerados por los historiadores”. Fray Luis de León denunció que los colonos “estaban cometiendo grandes asesinatos y exterminando pueblos y hasta razas enteras”.
Incluso Hernán Cortés, responsable de la matanza de Cholula, se arrepintió de lo que vio en el asalto a Tenochtitlán: “Era tanta la mortandad que en ellos se hizo por la mar y por la tierra, que en aquel día se mataron y prendieron más de cuarenta mil ánimas; y era tanta la grita y lloro de los niños y mujeres, que no había persona a quien no quebrantase el corazón”.
LA COLONIZACIÓN Y SUS CONSECUENCIAS
Tras las matanzas iniciales, el sistema de las encomiendas redujo a los indígenas a una condición de semiesclavitud. Kamen destaca el “tono progresista” de las leyes de Felipe II, pero reconoce que tuvieron “pocas consecuencias en la práctica”.
El terror y la crueldad fueron elementos esenciales de la expansión imperial, tanto para controlar los territorios y riquezas como para sofocar las rebeliones. “Lo que llamaban pacificar era gobernar y asolar y matar o destruir la tierra”, escribió Gonzalo Fernández de Oviedo.
“La codicia es el gran motor de la llamada conquista”, afirma Antonio Espino, “Luego esa codicia se camufla de ideología cristiana, civilización y libertad. Pero lo que está en la base es la codicia y el deseo de enriquecerse”.
LA REACCIÓN DE LA DERECHA Y LA EXTREMA DERECHA
Las palabras del monarca han sido utilizadas por la extrema derecha para atacar a Felipe VI y elogiar a los conquistadores. “Fue la mayor obra evangelizadora y civilizadora universal”, afirmó Pepa Millán, de Vox.
La derecha, evitando enfrentarse al jefe de Estado, ha recuperado el discurso de los conservadores de los siglos XIX y XX, que idealiza la colonización como una misión que trajo religión y civilización al Nuevo Mundo. Alberto Núñez Feijóo criticó el “examen de las cosas que ocurrieron en el siglo XV”, ignorando el trabajo de los historiadores.
Isabel Díaz Ayuso afirmó “llegamos los de la cruz y pusimos un nuevo orden”, ignorando el mensaje de sucesivos Papas.
EL PERDÓN DE LOS PAPAS
Juan Pablo II pidió perdón a los indígenas en 1992 por las injusticias cometidas contra sus antepasados. Benedicto XVI reconoció en 2007 el “sufrimiento y las injusticias infligidos por los colonizadores” y cómo los derechos humanos de la población nativa “eran con frecuencia pisoteados”. Francisco, en 2015, pidió “humildemente perdón”, “no sólo por las ofensas de la propia Iglesia, sino por los crímenes contra los pueblos originarios durante la llamada conquista de América”.
En 2023, el Vaticano renegó de la Doctrina del Descubrimiento con la que se justificó la colonización. Sin embargo, la derecha y la extrema derecha españolas mantienen su postura, glorificando a los conquistadores y minimizando los abusos cometidos.












