
UN MILITAR EXPULSADO, UNA CHARLA DE ZAPATOS Y UN VUELO DESESPERADO: CÓMO SE GESTÓ EL ATAQUE DE EEUU CONTRA IRÁN
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Quizás el más inesperado de los extraños intercambios previos al ataque de Estados Unidos e Israel a Irán fue la invitación de Steve Witkoff, enviado especial de Donald Trump, al ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, para reunirse con él y Jared Kushner, yerno de Trump, en el portaaviones Abraham Lincoln.
La idea de que Araghchi abandonaría las conversaciones sobre el futuro del programa nuclear iraní en Omán para visitar el buque enviado al Golfo Pérsico resulta, cuanto menos, peculiar. Sin embargo, muestra las maneras poco ortodoxas de Kushner y Witkoff al abordar las conversaciones nucleares, interrumpidas en dos ocasiones por bombardeos israelíes y estadounidenses.
Un diplomático del Golfo, crítico con el comportamiento de Witkoff y Kushner, describió a la dupla como un “activo israelí que ha conspirado para forzar al presidente de EEUU a entrar en una guerra de la que ahora trata desesperadamente de desembarazarse”.
Witkoff no se considera un experto en la región. En una entrevista se refirió al estrecho de Ormuz como “golfo de Hormuz”. Reconoció conocer solo a grandes rasgos el programa nuclear iraní, pero insistió en ser “competente para discutir sobre él” porque lo había “estudiado”.
En las cinco sesiones de la primera ronda de conversaciones, Witkoff apenas tomó notas y estuvo acompañado por Michel Anton, un ensayista y filósofo político de ideas guerreras sin conocimiento detallado del expediente nuclear iraní. Aunque se entendía que Anton tenía un equipo técnico de apoyo en Washington, este nivel de conocimiento nunca se evidenció en las conversaciones.
Cuando se reanudaron las conversaciones en Omán, Witkoff rompió el protocolo presentándose en Mascate con el almirante Brad Cooper, comandante de las fuerzas de EEUU en Oriente Medio, vestido con uniforme naval completo. Los anfitriones omaníes le pidieron amablemente a Cooper que se marchase.
Este escenario contrasta con el del Gobierno de Obama para las conversaciones con Irán en Viena en 2009. Aquel equipo contó con 10 altos cargos de diferentes departamentos y las reuniones se extendieron durante tres días, con contacto permanente con Washington.
El fracaso de estas últimas conversaciones indirectas es importante para saber si sigue siendo posible un acuerdo exclusivamente nuclear o si se necesita un pacto de mayor alcance. Si el Gobierno iraní resiste, crecerán las voces a favor de obtener armas nucleares. El supuesto comunicado del nuevo líder supremo, Mojtaba Jamenei, no mencionó si la fetua de su padre, Alí Jamenei, prohibiendo las armas nucleares, seguía vigente. En Teherán, manifestaciones exigieron no volver a negociar con EEUU.
Los participantes en las negociaciones dicen que los malentendidos sobre el programa nuclear iraní contribuyeron a la guerra, por ejemplo, sobre la función y demanda de uranio del Reactor de Investigación de Teherán.
Witkoff también programó conversaciones con Ucrania el 17 de febrero, dejando solo tres horas y media para dialogar con los iraníes.
Dado que las conversaciones debían ser indirectas, los intercambios fueron muy cortos. Los iraníes creen que las conversaciones eran un subterfugio para dar tiempo a EEUU a reunir su armada. Witkoff dijo que los iraníes eran “falaces” y que siempre hubo “gato encerrado”.
“No por haber tenido más tiempo y mayor conocimiento habríamos visto garantizado el acuerdo, pero habría venido bien. Puedo decir que, de todas las explicaciones que se han dado, los iraníes son los que normalmente han dicho la verdad”, dice un diplomático del Golfo.
La oferta de Ginebra
Irán debe asumir cierta responsabilidad. Nunca ha hecho pública su oferta para el nuevo acuerdo, un documento de siete páginas con un anexo que enseñaron a Witkoff en Ginebra. Araghchi ha dicho que confía en que la verdad de lo sucedido el 26 de febrero se conozca pronto.
Él mismo podría hacerlo publicando la oferta iraní, que Jonathan Powell, asesor de seguridad nacional de Reino Unido, presente en las reuniones, consideró aceptable. Kushner admitió que se podría haber presentado un acuerdo mejor que el de Obama en 2015.
Quizás fue un error no permitir a Witkoff guardar una copia de la oferta. Según el enviado, esta reticencia era señal de que los iraníes ganaban tiempo.
Kelsey Davenport, de la Asociación de Control de Armas, entiende que es comprensible que los iraníes no quisieran entregar copia de su posición negociadora, dado el historial de Trump de publicar material confidencial. “Si yo fuese Irán, daría por hecho que Trump compartiría los detalles de las negociaciones con [Benjamin] Netanyahu y que habría una presión concertada de los israelíes para hacer descarrilar el proceso diplomático”, indica Davenport.
Cargos británicos informados de su contenido indicaron que les parecía un buen acuerdo, algo sobre lo que trabajar, en parte porque, al contrario que en el acuerdo nuclear de 2015, no incluía una fecha de caducidad.
De los documentos había desaparecido la mención al plan para crear un consorcio regional de enriquecimiento liderado por EEUU. Se había alcanzado un acuerdo general para el regreso de la supervisión de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA). Bajo la supervisión de la agencia, Irán se desharía de los 440 kilos de uranio enriquecido al 60%. Este material se empobrecería, un procedimiento generalmente irreversible.
El mayor impedimento era la negativa de Irán a renunciar al derecho a enriquecer uranio en su programa nuclear futuro, requiriendo 30 centrifugadoras, muchas menos de las actuales. Irán aceptaba que, vista la destrucción de las plantas de enriquecimiento de Fordo y Natanz, este no se reanudaría durante varios años. En el último día de las conversaciones de Ginebra, Irán ofreció una moratoria de entre tres y cinco años, más allá del término de la presidencia de Donald Trump. Witkoff insistió en que el plazo debería ser de 10 años.
En esa jornada decisiva, los dos equipos negociadores también habían llegado a un acuerdo para levantar el 80% de las sanciones que pesan sobre Irán. Omán dijo que harían falta entre tres y cinco meses para cerrar los flecos.
La cuestión estaba más cerca de allanarse que con las exigencias de máximos de EEUU el 29 de mayo del año pasado, antes de la guerra de 12 días contra Irán.
Antes de las conversaciones finales, Irán hizo saber que EEUU se beneficiaría de una “bonanza comercial” si firmaba el acuerdo. Hamid Ghanbari, viceministro de Exteriores, dijo que se había hablado de “intereses comunes en los campos del petróleo y el gas, así como inversiones en minería e incluso la compra de aeronaves civiles”.
Tras las conversaciones de Ginebra, el ministro de Exteriores de Omán vio inminente la guerra y viajó apresuradamente a Washington para explicar que veía muy próxima la posibilidad de un acuerdo. Ese viaje da muestra de la impresión de Omán de que Witkoff y Kushner no estaban contando a Trump la realidad sobre el avance de las negociaciones.
Un intento anterior por informar al presidente se frustró cuando este cambió el tema por uno de sus favoritos: los zapatos. La guerra empezó al día siguiente.
“Podrían haberse resuelto muchísimos problemas”
Witkoff ha alegado que Irán experimentó una situación análoga a la de los antagonistas de Perry Mason cuando se descubrió que el régimen había almacenado uranio enriquecido en su reactor de investigación, pero estas pruebas eran conocidas desde hacía tiempo.
La documentación estadounidense también ha mostrado discrepancias respecto a si el programa de misiles balísticos de Irán debía formar parte de las conversaciones.
Katariina Simmen, de la Universidad de Defensa Nacional de Finlandia, opina: “El Gobierno de Trump es insondable. La comunidad estadounidense dedicada al control de armas ha tenido grandes dificultades para ofrecer su opinión experta sobre física nuclear, al equipo de Trump parece no interesarle. La mayor de las frustraciones es, probablemente, que el acuerdo habría permitido a la IAEA regresar a Irán, y podrían haberse resuelto muchísimos problemas”.












