
NUEVO TITULO: Sofía Balbuena gana el IX Premio Ribera del Duero con 'Personaje secundario'
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La escritora uruguaya Sofía Balbuena, nacida en Salto en 1984, ha sido galardonada con el IX Premio Ribera del Duero de Narrativa Breve por su libro de cuentos ‘Personaje secundario’. El jurado, compuesto por Juan Gabriel Vásquez, Nuria Barrios y Paulina Flores, describió la obra como una «joyita osada, atrevida y rompedora».
Un reconocimiento a la exploración de lo cotidiano
Este premio consolida a Balbuena como una autora que sabe transformar la observación minuciosa de lo cotidiano en un acto de insurgencia narrativa, explorando las grietas de la normalidad con un humor afilado.
La noticia inesperada
La noticia del premio llegó a través de una llamada de Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, quien le comunicó el veredicto con una frase memorable: «Tengo dos noticias, una buena y una mala». Balbuena, escéptica, se preparó para lo peor, pero finalmente recibió la grata noticia de su victoria.
El origen de ‘Personaje secundario’
El origen de ‘Personaje secundario’ se remonta a las llanuras de Iowa, en Estados Unidos, donde Balbuena experimentó un agotamiento creativo que, paradójicamente, se convirtió en el motor de su obra. Tras finalizar ‘Borracha menor’, buscaba un proyecto más corto y descubrió un hilo conductor entre los primeros cuentos que escribió.
Un mapa de vasos comunicantes
La obra se despliega como un mapa de vasos comunicantes que exploran la periferia de la experiencia.
A través de cinco cuentos, Balbuena disecciona las vidas de mujeres que habitan una meseta de aparente calma, revelando la efervescencia de sus mentes y sus pensamientos intrusivos.
Para Balbuena, era fundamental que el libro fuera una unidad, donde los cuentos dialogaran entre sí sobre temas compartidos, anudando mensajes sobre la sensibilidad y los claroscuros de los vínculos.
La ficción como libertad
Tras años dedicada al ensayo personal y a la autoficción, Balbuena descubre en la ficción estricta una libertad que llega cargada de nuevas sombras. En la invención pura, siente que el riesgo es mayor, exponiendo su morbo más oscuro y las cosas más raras que imagina.
El universo interno femenino
Balbuena defiende con pasión el universo interno de las mujeres, capturando ese revoloteo de emociones que la sociedad suele tachar de irrelevante. Habla de la amiga que se arrepiente de un mensaje, de los pensamientos intrusivos que desembocan en crisis ansiosas, de esos mundos internos en efervescencia.
«Para mí la vida interior de las mujeres es lo más importante del mundo», afirma Balbuena, reivindicando la complejidad y fascinación del mundo interno de sus amigas, su madre, su abuela o su hermana.
El rechazo a las etiquetas de género
Balbuena se muestra crítica con las etiquetas de género en la literatura, rechazando la categoría de «literatura femenina». Argumenta que nombrar algo como ‘literatura femenina’ implica una contraparte y baja el precio a la obra.
Sus personajes, aunque anclados en lo femenino, apelan a una sensibilidad universal.
La teoría de la bolsa y lo no heroico
En su exploración, la autora se apoya en la «teoría de la bolsa» de Ursula K. Le Guin para explicar su interés por lo no heroico. Frente a la narrativa clásica del héroe, Balbuena elige la narrativa de quienes se quedan, de quienes recolectan, de quienes habitan la meseta de la normalidad.
Un proceso creativo activo
El proceso creativo de Balbuena es una actividad física. Camina sola por la calle mientras habla en voz alta, probando nudos narrativos y dando vida a sus personajes.
Utiliza auriculares sin música como camuflaje social, permitiendo que las palabras aparezcan.
La intimidad como libertad
Balbuena defiende la intimidad como el último reducto de libertad absoluta. Le interesa ver qué sucede cuando lo público intenta apropiarse de una conversación privada para juzgarla. Critica la idea de una identidad estática y juzgada fuera de contexto.
Una mirada lúcida sobre la industria
Sobre el estado de la industria y la proliferación de premios, Balbuena mantiene una mirada lúcida. Reconoce la importancia de sellos como Páginas de Espuma y considera que ganar es una alquimia extraña, el encuentro entre su mensaje y la sensibilidad de un jurado.
Mientras tanto, ella seguirá caminando, recolectando en su bolsa de ficción todas esas pequeñas insurgencias cotidianas que conforman la verdadera materia de la literatura.













