
Un estudio pionero hace visible la contaminación oculta del río Tajo y pone el foco en los antibióticos
La prohibición de bañarse en el tramo medio del río Tajo es una realidad desde hace años debido a su conocido nivel de contaminación. Sin embargo, un equipo de investigadores está yendo un paso más allá para descubrir qué sustancias, hasta ahora indetectables, se esconden en sus aguas.
La Cátedra del Tajo, en colaboración con la UCLM y la Fundación Soliss, ha presentado un estudio sobre contaminantes emergentes que busca, en palabras de la catedrática Rosa Rodríguez, “hacer visible lo que antes era invisible”.
La investigación comenzó hace cinco años con una revisión que desveló la escasa información existente sobre el tramo medio del Tajo. A partir de 2022, el equipo inició una exhaustiva toma de muestras en 19 puntos estratégicos, incluyendo espacios protegidos de la Red Natura, durante las diferentes estaciones.
Este minucioso trabajo de campo ha generado casi 20.000 datos cuyo análisis representa la fase final del proyecto.
El estudio abarca una amplia gama de contaminantes de preocupación emergente, como cosméticos o protectores solares, que aún no están regulados. Sin embargo, se ha puesto un interés particular en los fármacos, y más concretamente en los antibióticos, debido a su extendido uso tanto humano como veterinario.
Sobre su presencia en el agua, la catedrática subraya que “ahora mismo es pronto para poder decir, sacar conclusiones”, ya que el objetivo es precisamente recabar esa información.
Los resultados de la investigación serán cruciales para determinar si los niveles de estos contaminantes requieren la creación de una legislación específica. Uno de los problemas, según explica el estudio, es que “las depuradoras están diseñadas para tratar lo que se conoce y lo que está regulado y legislado, no están diseñadas para tratar este tipo de sustancias”.
Por tanto, las conclusiones arrojarán luz sobre la necesidad de adaptar los sistemas de tratamiento de aguas.
Este ambicioso proyecto es un esfuerzo multidisciplinar que ha unido a bioquímicos, microbiólogos, químicos y estadísticos de la Universidad de Castilla-La Mancha y la Universidad de Jaén. La fase final del estudio cuenta además con el apoyo de Cerveza La Sagra, que contribuirá no solo a finalizar el análisis, sino también a compartir los hallazgos con el conjunto de la sociedad.













