
NUEVO TITULO: Huevos Encapotados: Un Tesoro de la Cocina Navarra
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Los huevos encapotados, originarios de Navarra, son un plato que sorprende por su sencillez y la precisión que requiere su elaboración. Esta receta tradicional combina ingredientes básicos con una técnica que resulta en un plato de texturas contrastantes: un interior cremoso de yema y bechamel, y un exterior firme y crujiente tras el rebozado y la fritura.
Más allá de su sabor, los huevos encapotados demuestran cómo un plato tradicional puede adaptarse a la cocina casera, siempre que se sigan los pasos con cuidado. Cada etapa, desde la fritura de los huevos hasta la preparación de la bechamel y el rebozado final, tiene un propósito específico y contribuye a la consistencia y atractivo visual del plato.
Su versatilidad es otra de sus virtudes. Los huevos encapotados pueden servirse como aperitivo, como parte de una cena ligera o integrarse en un menú más completo, a menudo acompañados de patatas fritas cortadas en tiras finas, que añaden un contraste crujiente que realza la suavidad de la bechamel y la yema.
Ingredientes Necesarios
Para preparar huevos encapotados, necesitarás los siguientes ingredientes:
- 4 huevos
- 50 g de mantequilla
- 50 g de harina de trigo
- 500 ml de leche entera
- Sal y pimienta al gusto
- Pan rallado (cantidad suficiente para cubrir los huevos)
- 2 huevos batidos
- Harina extra para el rebozado
- Patatas cortadas en tiras finas (opcional)
Elaboración Paso a Paso
El primer paso es preparar la bechamel. Derrite la mantequilla en una sartén, añade la harina y mezcla hasta formar una pasta homogénea. Incorpora la leche poco a poco, removiendo constantemente para evitar la formación de grumos, hasta obtener una textura espesa y uniforme. Sazona con sal, pimienta y, si lo deseas, un toque de nuez moscada.
Mientras la bechamel se enfría ligeramente, fríe los huevos individualmente, procurando que la yema permanezca líquida. Puedes usar moldes cortapastas durante la fritura para que mantengan una forma redonda.
Una vez fritos, colócalos sobre una primera capa de bechamel, cúbrelos con otra capa y déjalos enfriar en la nevera durante al menos 30 minutos. Este enfriamiento ayuda a que los huevos mantengan su forma y facilita el rebozado posterior.
Cuando los huevos estén fríos, pasa cada uno por harina, luego por los huevos batidos y, finalmente, por pan rallado. Asegúrate de que el rebozado sea uniforme para que el exterior quede firme y dorado al freír. La fritura se realiza en aceite caliente, vigilando que la temperatura sea constante para que el exterior adquiera un color dorado y crujiente sin que la yema pierda su textura líquida. Tras la fritura, escúrrelos sobre papel absorbente para eliminar el exceso de aceite.
Como acompañamiento, puedes preparar patatas cortadas en tiras finas y fritas hasta que estén doradas y crujientes. Estas patatas aportan un contraste de textura que complementa la suavidad de los huevos y la bechamel.
El resultado final es un plato que, aunque requiere varios pasos, es accesible y mantiene la esencia de la receta tradicional, ofreciendo una experiencia gastronómica que refleja la riqueza de la cocina navarra.













