
Nuevos Horizontes: Convivencia Intergeneracional en Barcelona
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La dificultad para acceder a la vivienda en Barcelona, especialmente para jóvenes estudiantes y profesionales, ha impulsado iniciativas innovadoras como el programa Viure i Conviure de la Fundació Roure. Este programa conecta a estudiantes con personas mayores de 65 años que viven solas, ofreciendo una solución tanto práctica como humana al problema de la vivienda y la soledad.
Un encuentro inesperado
La historia de Damiolis Cabrera Mezquita, una médica de 33 años, y Teresa Franquet Ferran, una mujer de 91, ilustra el impacto positivo de este proyecto. Damiolis, originaria de República Dominicana, llegó a Barcelona para realizar una subespecialidad en ginecología y obstetricia en el Hospital Sant Pau. Sin embargo, se encontró con un mercado inmobiliario prohibitivo, con habitaciones que superaban los 500 euros en ubicaciones desfavorables.
La desesperación de Damiolis contrastaba con su deseo de independizarse, tras una experiencia poco satisfactoria compartiendo piso.
Una enfermera del hospital le habló del programa de convivencia, y esa misma noche Damiolis encontró la página web de la Fundació Roura. Tras completar el formulario, fue entrevistada por una psicóloga de la fundación.
Un vínculo forjado en el hospital
La psicóloga de la fundación, Olga, facilitó el encuentro entre Damiolis y Teresa, destacando la cercanía del domicilio de Teresa al Hospital Sant Pau. Sin embargo, las circunstancias cambiaron cuando Teresa sufrió un accidente, siendo ingresada en el mismo hospital donde Damiolis trabajaba.
El primer mes de su relación transcurrió en el hospital, donde Damiolis visitaba a Teresa, creando un vínculo en una situación de vulnerabilidad y cuidado.
Teresa, que vivía sola desde el fallecimiento de su hijo, encontró en Damiolis un soplo de aire fresco.
Éxito en la convivencia
La convivencia ha sido un éxito para ambas. Teresa, con una vitalidad notable a sus 91 años, expresa su felicidad con su compañera de piso. La relación es tan positiva que han renovado el acuerdo para seguir viviendo juntas. Esta convivencia intergeneracional ha transformado sus vidas, demostrando su potencial como herramienta social.













