
¿Es posible cobrar la pensión y seguir trabajando como autónomo? Un asesor fiscal lo aclara
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La posibilidad de compaginar la pensión de jubilación con el trabajo autónomo genera numerosas interrogantes. Si bien la norma general establece la incompatibilidad entre ambas situaciones, existen excepciones que permiten a los jubilados seguir activos laboralmente. Jaime Carrasco del Olmo, fundador de VIPA Asesores, explica las claves para entender esta compatibilidad.
Jubilación Activa: La principal vía
La jubilación activa se presenta como la principal opción para aquellos que desean continuar trabajando tras alcanzar la edad ordinaria de jubilación. Sin embargo, Carrasco del Olmo advierte que no es un proceso automático ni aplicable a todos los casos. Para acceder a esta modalidad, es necesario haber generado el derecho al 100% de la pensión y no haberse jubilado de forma anticipada.
En este régimen, generalmente se percibe el 50% de la pensión mientras se continúa trabajando.
Ventajas para autónomos con empleados
Los trabajadores autónomos que cuenten con al menos un empleado contratado disfrutan de una ventaja significativa dentro del régimen de jubilación activa. En estos casos, es posible cobrar el 100% de la pensión sin necesidad de cesar la actividad laboral.
A pesar de esta ventaja, Carrasco del Olmo recuerda que se mantiene la obligación de cotizar, aunque de forma limitada. Este detalle, a menudo pasado por alto, puede generar problemas si no se tiene en cuenta.
Actividades puntuales: Un terreno confuso
Existe la creencia de que no es necesario darse de alta como autónomo ni declarar la actividad si los ingresos anuales no superan el Salario Mínimo Interprofesional (SMI). Sin embargo, el asesor fiscal aclara que esta idea no es una regla automática y puede generar confusión.
En el caso de actividades de escasa entidad económica o carácter puntual, la compatibilidad no está definida de forma clara y depende de la interpretación de la actividad en concreto. La Seguridad Social no solo analiza el nivel de ingresos, sino también la habitualidad de la actividad. Si detecta una actividad continuada y organizada, puede exigir la devolución de la pensión percibida y el pago de las cuotas de autónomo no ingresadas.
Planificación para evitar sanciones
La falta de planificación previa es un patrón común en los casos que acaban en regularización. Muchas veces, el incumplimiento no es intencionado, sino resultado de decisiones tomadas sin conocer el marco legal. La clave para evitar sanciones es la previsión.
Antes de iniciar cualquier actividad tras la jubilación, es fundamental analizar el caso concreto: tipo de ingresos, frecuencia de la actividad, estructura, y determinar qué figura es la adecuada. Lo más recomendable es consultar con un experto, no fiarse de criterios informales y comunicar correctamente la situación a la administración.
En resumen, la compatibilidad entre pensión y trabajo existe, pero no es flexible ni automática. Funciona correctamente cuando se ajusta a las reglas, pero puede generar problemas si se sale de ellas.











