NUEVA ESCALADA BÉLICA: ATAQUES A YACIMIENTOS DE GAS EN EL GOLFO

NUEVA ESCALADA BÉLICA: ATAQUES A YACIMIENTOS DE GAS EN EL GOLFO
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NUEVA ESCALADA BÉLICA: ATAQUES A YACIMIENTOS DE GAS EN EL GOLFO

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Los recientes ataques contra instalaciones de gas y petróleo en el Golfo Pérsico marcan una escalada peligrosa en el conflicto regional, con potenciales consecuencias a largo plazo para la economía global.

Objetivos de los ataques

El martes, un ataque con drones iraníes logró suspender las operaciones en el yacimiento de gas de Shah, en Abu Dabi. Esta instalación es capaz de producir aproximadamente 36 millones de metros cúbicos de gas diarios, lo que representa el 20% del suministro de gas de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y el 5% del azufre granulado mundial utilizado en fertilizantes fosfatados.

En respuesta, Israel atacó el miércoles una instalación de producción iraní en el yacimiento de gas South Pars, compartido con Qatar. Este es el yacimiento más grande del mundo y la principal fuente de energía de Irán. Tras este ataque, Teherán amenazó con represalias contra la infraestructura energética, y el jueves un dron impactó contra una refinería de petróleo saudí.

Según medios israelíes, el ataque a South Pars fue llevado a cabo por Israel con el consentimiento de Estados Unidos, aunque Donald Trump declaró que su país “no sabía nada” al respecto.

Hasta ahora, tanto Estados Unidos como Israel se habían abstenido de atacar directamente las instalaciones de producción energética iraníes en el Golfo, buscando evitar represalias contra las industrias de gas y petróleo de los países vecinos. Sin embargo, Trump ha amenazado con atacar el yacimiento de gas más grande del mundo si Irán vuelve a atacar Qatar.

Impacto y consecuencias

Estos ataques señalan una posible intensificación del conflicto, con consecuencias duraderas para la economía mundial. Aunque un cese de hostilidades podría permitir la reanudación de los envíos de gas y petróleo en cuestión de meses, los daños significativos a las instalaciones de producción de hidrocarburos podrían tardar años en repararse.

Saul Kavonic, analista de MST Financial, advierte que la eliminación de unos pocos millones de barriles de producción tendría un impacto considerable, ya que no habría forma de reponer las reservas rápidamente, incluso después del fin de la guerra. Atacar una instalación de gas natural licuado sería aún más grave, ya que su reparación podría llevar años.

El precio del petróleo se ha disparado tras el ataque a South Pars, debido a la preocupación por la interrupción del suministro energético global. Esto aumenta la presión política sobre Donald Trump en un año electoral, con los precios del diésel superando los 5 dólares por galón en Estados Unidos, un nivel no visto desde el repunte de la inflación que afectó la presidencia de Joe Biden en 2022.

Reacciones en el Golfo

Tras el ataque a South Pars, Irán publicó una lista de importantes instalaciones petroleras y gasísticas de Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos, clasificándolas como “objetivos directos y legítimos” que debían ser evacuados de inmediato. Poco después, se escucharon fuertes explosiones en Riad.

Qatar, aliado cercano de Washington y sede de la principal base aérea estadounidense en la región, culpó a Israel del ataque contra South Pars y no mencionó ninguna participación de Estados Unidos. El gobierno qatarí calificó la escalada como “irresponsable y peligrosa”, poniendo en riesgo la seguridad energética mundial.

Por su parte, Emiratos Árabes Unidos comunicó que el ataque a South Pars representaba una amenaza para la seguridad y la estabilidad en la región, así como para el suministro energético global.

Lecciones aprendidas

La invasión de Irak en 2003 demostró que la reparación de infraestructuras dañadas de producción energética lleva mucho más tiempo de lo esperado. A pesar de la promesa de la administración Bush de financiar la reconstrucción con los ingresos derivados de la venta del petróleo, se necesitaron más de dos años para que la producción volviera a los niveles anteriores a la guerra, a pesar del acceso de los contratistas a las plantas iraquíes y la inversión de 2.000 millones de dólares en proyectos petroleros.

En Ucrania, los intentos de reparar la infraestructura energética dañada por Rusia se han visto obstaculizados por cuellos de botella en el suministro de equipos.

Importancia de la producción energética

La producción energética en el Golfo desempeña un papel social, político y diplomático que va más allá de los resultados económicos. El acuerdo implícito entre los ciudadanos y las monarquías gobernantes se basa en el reparto de la riqueza energética, fundamental para mantener el nivel de vida y la capacidad de atraer a trabajadores extranjeros.

La energía también es un elemento clave en las relaciones entre los países de la región. La breve distensión entre Irán y Arabia Saudí, que sobrevivió a los ataques de Israel contra las instalaciones nucleares iraníes el pasado mes de junio, era una prioridad para Mohamed bin Salmán, gobernante de facto de Arabia Saudí, quien veía las tensiones con Irán como un derroche de recursos que podrían emplearse mejor en la diversificación de la economía saudí.

Por la parte iraní, la distensión se buscaba como una forma de aliviar los problemas de la economía nacional, afectada por las sanciones lideradas por Estados Unidos. Históricamente más cercano a Irán por el interés compartido en South Pars, el gobierno de Qatar se ha mostrado visiblemente preocupado por el ataque contra el yacimiento, que solía servir como puente diplomático entre Irán y Qatar, y de manera más general en la región.