
Granja de los horrores en Aragón: Vinculan la explotación con empresas con sello de bienestar animal
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Una granja de cerdos ubicada en Castellote, Teruel, se encuentra en el centro de la polémica debido a las condiciones insalubres en las que operaba. Animales heridos, agonizantes y cadáveres en descomposición fueron hallados en el lugar. Ahora, se ha revelado que esta granja trabajaba con Mazana, una empresa especializada en producción porcina con certificación de bienestar animal Welfair.
Mazana y su relación con la granja
Mazana, con sede en Huesca, suministraba vacunas, abono, semillas y cereales a la granja de Castellote, además de encargarse de la supervisión técnica de las instalaciones. La certificación Welfair de Mazana supuestamente garantiza que los animales son criados y tratados bajo altos estándares de bienestar animal.
Un portavoz de Mazana, al ser contactado, declaró: “No sé si son ciertos o no (los hechos), pero cuando ocurrieron no estaba gestionada por nosotros”. Sin embargo, documentos internos contradicen esta afirmación.
Una ficha de control de cebaderos, documento técnico utilizado para supervisar el estado de los animales, las instalaciones y el manejo, acredita la entrada de 400 cerdos el 28 de noviembre y otros 435 el 3 de diciembre en una de las naves de la granja.
Costa Brava Mediterranean Foods: Un vínculo anterior
Otra empresa con sello de bienestar animal Welfair que trabajó anteriormente con la granja fue Costa Brava Mediterranean Foods (Grupo Cañigueral). Esta empresa catalana rescindió su relación con la explotación porcina en el último trimestre de 2025, sin que se conozcan las razones.
El 2 de noviembre del año pasado, Costa Brava Mediterranean Foods trasladó 119 cerdos de cebo a su matadero, propiedad de Frigoríficos Costa Brava S.A., empresa que recibió cerca de 2 millones de euros de fondos europeos de la PAC entre 2015 y 2024.
En un comunicado, Costa Brava Mediterranean Foods afirmó que la granja en cuestión “nunca ha sido propiedad de nuestra organización y que actualmente no provee de animales a nuestro grupo”. Además, aseguraron que los suministros que pudieron haber llegado a sus instalaciones “contaban con los requisitos indicados en el Reglamento General de Certificación en Bienestar Animal Welfair” y que “en ningún caso se detectó ningún tipo de afectación similar a las imágenes informadas”.
La postura de Welfair
Una portavoz de Welfair se limitó a resaltar que la granja “no está certificada” con el sello de bienestar animal.
El testimonio de Mazana
Al ser contactado telefónicamente, un responsable de producción porcina de Mazana evitó dar información sobre su relación con la granja, limitándose a decir que “por ahí están corriendo unos hechos, que no sé si son ciertos o no, pero cuando ocurrieron no estaba gestionada por nosotros”. Sin embargo, se le mencionó la existencia de documentos que prueban lo contrario.
Un albarán de salida de dos vacunas (Auskipra GN y Stellamune Mycoplasma) desde Mazana Piensos Compuestos S.L. hasta Ganados La Yruela S.C., con fecha del 10 de febrero de 2026, contradice la declaración del responsable.
La entrada de animales en la granja coincide con el cambio de propietario a finales de noviembre. Las primeras imágenes grabadas por ARDE son del 30 de octubre y 2 y 3 de noviembre de 2025, mientras que las últimas son del 24 y 25 de febrero de 2026.
“Bueno, yo no tengo más que decirte. Solo te puedo decir la verdad”, afirmó el responsable de Mazana.
Las irregularidades en la granja
En un reportaje anterior, se informaron presuntas irregularidades en la granja de Castellote, incluyendo animales con heridas por canibalismo, cerdos agonizantes sin atención veterinaria, gestión deficiente de cadáveres y presencia de ratones.
Tras la publicación del reportaje, la Consejería de Agricultura y Ganadería de Aragón realizó una inspección en la que, según fuentes oficiales, “no se han detectado irregularidades ni en materia de bienestar animal ni en el ámbito sanitario” y constataron “un estado óptimo de higiene en cada uno de los corrales”.
Las imágenes de ARDE
Las imágenes grabadas por ARDE mostraban cerdos con abscesos, heridas, hernias, cadáveres, ratones, bebederos sucios y larvas. La veterinaria Laura Barreda consideró que las imágenes evidenciaban “presuntas deficiencias graves” en materia de bienestar animal y bioseguridad.
Entre las presuntas irregularidades, la veterinaria describió la existencia de “suelos húmedos, cubiertos de excrementos”, animales con “problemas locomotores” y heridas “producidas por canibalismo”.













