El caldo de huesos: un elixir ancestral que resurge con fuerza

El caldo de huesos: un elixir ancestral que resurge con fuerza
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El caldo de huesos: un elixir ancestral que resurge con fuerza

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El caldo de huesos, esa receta tradicional transmitida de generación en generación, ha experimentado un notable resurgimiento, impulsado por sus múltiples beneficios para la salud. Lo que para algunos puede parecer una moda pasajera, especialmente entre los asiduos al gimnasio, es en realidad una costumbre arraigada que ha perdurado como un alimento completo y reconfortante.

Colágeno: el secreto del caldo de huesos

Este renovado interés se debe, en gran medida, a su elevado contenido de colágeno, la proteína más abundante en el cuerpo. El colágeno, como explica Carmen Aragón, vocal del comité gestor del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), es esencial para mantener la elasticidad y resistencia de órganos y tejidos.

Esta proteína estructural, presente en cartílagos, tendones, huesos y piel, favorece la reparación de tejidos dañados y contribuye a mantener la piel tersa, hidratada y elástica, retrasando la aparición de arrugas y flacidez. Además, la Clínica Universidad de Navarra (CUN) destaca que el colágeno actúa como una barrera protectora en órganos vitales como el hígado, los riñones y los vasos sanguíneos, ayudando a mantener su estructura y función.

Fuentes de colágeno: más allá del caldo

Si bien el caldo de huesos es una excelente fuente de colágeno (entre 4.000 y 6.000 mg por ración), esta proteína está presente en casi todos los alimentos de origen animal, especialmente en huesos, cartílagos y estructuras tendinosas.

Las manitas de cerdo, la piel de cerdo y la piel de pollo destacan por su alta concentración. Otros alimentos como el pescado con piel, el pulpo, el rabo de toro o los calamares también son buenas opciones.

Es importante señalar que, según Carmen Aragón, “no existen los superalimentos, existen patrones dietéticos saludables y no saludables”. Si bien el caldo de huesos es rico en colágeno, calcio y magnesio, no supera a otras fuentes proteicas nutricionales como el huevo, la carne magra o el pescado.

Preparación tradicional: la clave del éxito

La forma tradicional de preparar el caldo de huesos, a fuego lento durante horas, es fundamental para extraer todos sus nutrientes. La nutricionista Sandra Moñino señaló que este proceso permite obtener el tuétano, que “es maravilloso para nuestra salud”.

Además de colágeno, el caldo de huesos refuerza el sistema inmunológico, facilita las digestiones y cuida la salud intestinal.

Tomar este caldo puede generar una sensación reconfortante, casi como la de “un alimento sanador”. Además de las fuentes animales, ciertos alimentos vegetales como la soja, los frutos secos y las semillas pueden favorecer la producción natural de colágeno en el cuerpo.

Suplementos de colágeno: ¿son necesarios?

Ante la creciente oferta de suplementos de colágeno, los expertos piden cautela. Según Aragón, los estudios sobre su utilidad y efectos en la piel y las articulaciones son limitados y con resultados variables. Por lo tanto, no se recomienda su consumo generalizado.

La CUN coincide en que, si se sigue una dieta rica en proteínas de alta calidad, es posible que no se necesiten suplementos adicionales.

Nutrientes clave para la producción de colágeno

Para que el cuerpo produzca su propio colágeno de forma eficiente, son necesarios nutrientes como el zinc, presente en mariscos, legumbres y carnes, y la vitamina C, que se encuentra en cítricos, pimientos y tomates. Una alimentación equilibrada que incluya estos elementos es la mejor estrategia para mantener unos niveles adecuados de esta importante proteína.