
¿Caducado o preferente? El peligro de ignorar las fechas en los alimentos
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Consumir alimentos caducados es una práctica más común de lo que se cree, impulsada a menudo por la apariencia o el olor del producto. Un estudio reciente de AECOC revela que casi el 70% de los consumidores admite haber ingerido alimentos después de su fecha de caducidad, una decisión que puede acarrear riesgos para la salud.
Confusión entre caducidad y consumo preferente
La principal razón detrás de esta práctica es la confusión entre la “fecha de caducidad” y la “fecha de consumo preferente”, dos conceptos distintos pero a menudo malinterpretados. Marta Munné, responsable del estudio de AECOC, subraya la importancia de diferenciar ambos términos para garantizar la seguridad alimentaria.
La fecha de caducidad indica que, a partir del día señalado, el consumo del producto no es seguro y representa un riesgo para la salud. Por otro lado, la fecha de consumo preferente señala un indicador de calidad.
Un alimento que ha superado esta fecha puede consumirse de forma segura, aunque podría haber perdido algunas de sus cualidades organolépticas, como sabor o textura.
Jóvenes y percepciones subjetivas
El estudio de AECOC revela que la confusión persiste, especialmente entre los menores de 30 años. Curiosamente, incluso aquellos que comprenden la diferencia admiten consumir el producto igualmente, guiándose por percepciones subjetivas como el olor o el aspecto, ignorando las advertencias del etiquetado.
Caducidad secundaria: un riesgo ignorado
Marta Munné advierte sobre la importancia de la “caducidad secundaria”, es decir, las indicaciones que especifican el tiempo de consumo una vez abierto el producto. Instrucciones como “una vez abierto, consumir en 3 días” son cruciales, ya que las condiciones de conservación en el hogar no siempre son óptimas y el producto comienza a degradarse. Ignorar esta segunda fecha es tan arriesgado como no respetar la primera.
Alimentos precocinados: mayor riesgo
Según la experta, el peligro es mayor en alimentos precocinados listos para el consumo, como ensaladas de bolsa o productos de charcutería, que no requieren cocinado posterior.
Consumir estos productos pasada su fecha de caducidad aumenta considerablemente el riesgo de intoxicación alimentaria.
Confianza en la seguridad alimentaria
A pesar de estas conductas de riesgo, el informe también destaca una mejora en la percepción general sobre la seguridad alimentaria en los últimos 30 años, gracias a las medidas aplicadas por el sector. Aunque no se puede garantizar el riesgo cero, los sistemas de control y la rápida comunicación de alertas generan confianza en los consumidores.












