Apagón en España y Portugal en 2025: Un fallo sistémico con múltiples causas

Apagón en España y Portugal en 2025: Un fallo sistémico con múltiples causas
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Apagón en España y Portugal en 2025: Un fallo sistémico con múltiples causas

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Un informe de expertos europeos de la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte de Electricidad (ENTSO-E) revela que el apagón que afectó a España y Portugal el 28 de abril de 2025 fue provocado por un aumento rápido y descontrolado de la tensión en el sistema eléctrico, derivando en una pérdida del control de la tensión. El informe señala que el colapso fue un fallo sistémico resultante de la interacción de problemas técnicos, operativos y regulatorios, confirmando deficiencias en el control de la tensión y la capacidad de respuesta de las compañías eléctricas.

Recopilación de datos complicada en España

El informe destaca la dificultad para obtener información de las compañías eléctricas en España, contrastando con la facilidad con la que se recabaron datos en Portugal. Se intercambiaron más de 240 correos electrónicos y cartas con las partes implicadas durante varios meses. Los expertos señalan la falta de datos sobre desconexiones de generación previas al apagón, lo que impidió identificar las causas debido a la ausencia de registros de fallos.

Causas principales del apagón

La ineficacia del control de tensión en la red española fue un factor clave en el colapso. La imposibilidad de contener el aumento inicial de tensión con los equipos disponibles desencadenó una reacción en cadena de desconexiones por sobretensión de numerosos generadores, especialmente eólicos y solares. Esta pérdida masiva de generación provocó una abrupta caída de la frecuencia de la red. Finalmente, los sistemas eléctricos de España y Portugal perdieron el sincronismo con el resto del sistema europeo continental y colapsaron por completo.

Falta de respuesta de generadores renovables y convencionales

Los expertos apuntan a una falta de respuesta tanto de generadores renovables como convencionales. Las plantas de energía renovable operaban con un factor de potencia fijo, absorbiendo energía reactiva proporcional a su potencia activa sin reaccionar para estabilizar las fluctuaciones de tensión. Varios generadores convencionales no aportaron la energía reactiva requerida, situándose por debajo del 75% de su valor de referencia.

Retrasos en la respuesta de la red

La conexión y desconexión manual de componentes clave para el control de tensión, como los reactores de derivación, introdujo demoras críticas debido al tiempo necesario para la toma de decisiones y procesamiento por parte de los operadores.

Desconexión en cascada de instalaciones fotovoltaicas

El aumento de tensión activó las protecciones de los inversores de muchas pequeñas instalaciones fotovoltaicas, provocando su desconexión en cascada e incrementando drásticamente los flujos de energía y los desajustes en la red.

Oscilaciones previas al colapso

En la media hora anterior al apagón, el sistema sufrió dos episodios de oscilación grave que alteraron severamente la estabilidad y contribuyeron a empeorar las condiciones.

Normativas permisivas en la red española

La red de transmisión española de 400 kV opera bajo normativas que le permiten un rango de tensión más amplio que al resto de los países europeos, reduciendo los márgenes de seguridad.

Deficiencias normativas en el sistema eléctrico español

El marco regulatorio no exigía especificaciones de comportamiento dinámico a los generadores convencionales ni imponía consecuencias económicas si estos no cumplían con los requisitos de control de tensión.

Responsabilidad compartida en todo el sistema

Los expertos señalan que la responsabilidad se diluye en fallos de todo el sistema eléctrico. Advierten de deficiencias en las normativas que no exigían a las plantas renovables reaccionar ante cambios de tensión ni imponían consecuencias económicas a los generadores convencionales por incumplimiento de sus obligaciones de control de reactiva.

Varios generadores convencionales no aportaron la energía reactiva esperada, y numerosas instalaciones renovables se desconectaron en cascada debido a configuraciones de sobretensión inadecuadas. Las limitaciones de la red española, que opera con un rango de tensión más amplio que el resto de Europa, y la conexión manual de equipos vitales también contribuyeron al problema.