El Gobierno español pide perdón a las víctimas de los reformatorios franquistas para “inmorales

El Gobierno español pide perdón a las víctimas de los reformatorios franquistas para "inmorales
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El Gobierno español pide perdón a las víctimas de los reformatorios franquistas para "inmorales

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El Gobierno español ha reconocido y pedido perdón a las víctimas de los reformatorios para “inmorales” del franquismo, en un acto oficial sin precedentes. Medio centenar de mujeres que estuvieron recluidas en los centros del Patronato de Protección de la Mujer han recibido declaraciones de reparación, acreditándolas como víctimas de la dictadura.

“El Estado os falló”, reconoció el ministro de Justicia, Féliz Bolaños, en un mensaje grabado, expresando la “vergüenza” de que el Patronato dependiera de su ministerio y continuara su actividad incluso después de la muerte de Franco.

Un reconocimiento tardío pero necesario

Más de cuatro décadas después del cierre del último centro y medio siglo tras el fin de la dictadura, el Gobierno ha celebrado este acto de reparación pública. Las mujeres, encerradas sin juicio ni garantías, fueron sometidas a duras condiciones de vida y aislamiento para ser “reeducadas” según los mandatos del régimen.

Durante el acto, celebrado en el Auditorio Nacional de Música de Madrid, 53 víctimas recibieron las declaraciones de reparación y reconocimiento personal, que acreditan la “represión y violencia” ejercida contra ellas por el Patronato, que operó desde 1941 hasta 1985.

Las víctimas fueron ovacionadas al subir al escenario a recoger los documentos. La ausencia de las ministras de Igualdad y Memoria Democrática fue notoria, debido a un retraso en el Consejo de Ministros.

Palabras de reparación y memoria

La secretaria de Estado de Igualdad, María Guijarro, reconoció que el sufrimiento de las víctimas fue una “vulneración de derechos humanos”. El secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez, admitió que el Gobierno “llega tarde”, pero se comprometió a seguir defendiendo los derechos de las víctimas.

Bolaños anunció que se colocará una placa en la sede del ministerio para “recordar el horror” sufrido en los centros.

El Patronato de Protección de la Mujer: un instrumento de control social

El Patronato, presidido por Carmen Polo, esposa de Franco, vigilaba y controlaba la conducta social de las adolescentes, confinándolas en centros religiosos si eran consideradas “caídas o en riesgo de caer”.

La emoción marcó la entrega de las declaraciones. Consuelo García del Cid, una de las reconocidas, cuya investigación fue clave para denunciar los hechos, fue especialmente agradecida. Una de las mujeres afirmó al recibir el documento: “Aunque pone víctimas, ahora ya somos supervivientes”.

Ocho homenajeadas prefirieron no subir al escenario, y tres reclamaron medidas al Gobierno y a las órdenes religiosas que gestionaron los centros.

García del Cid exigió a las congregaciones que abran sus archivos y hagan públicos los libros de contabilidad, donde constan los ingresos de los talleres de trabajo sostenidos con mano de obra esclava. “Estuvimos presas sin haber cometido ningún delito y fuimos marcadas para los restos”, denunció.

“Verdad, justicia y reparación” fue el lema coreado por las homenajeadas al final del acto.

Un punto de partida para la investigación y la memoria

La historiadora Carmen Guillén destacó que el reconocimiento es un “paso importante” para romper el silencio sobre el Patronato. Además, se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado el expediente para declarar el Patronato de Protección de la Mujer como Lugar de Memoria Democrática.

Guillén explicó que el Patronato “privó a miles de mujeres de libertad” y dio lugar a abusos, trabajos forzados y graves violaciones de derechos humanos, cuyas consecuencias “siguen presentes en muchas mujeres”.

Las órdenes religiosas que dirigían los reformatorios jugaron un papel crucial, marcando las duras condiciones de vida de las internas, encerradas sin haber cometido delito alguno. El objetivo era “reeducar” a las jóvenes. El pico máximo de internas se alcanzó en 1961, con 3.360 adolescentes. Entre las congregaciones más activas estaban las Adoratrices y las Oblatas del Santísimo Redentor.