
FINIREN TXOKOA: UN LEGADO DE SOLIDARIDAD QUE TRANSFORMA LA VIDA DE LOS MAYORES EN PASAIA
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
En Pasaia, un centro de día llamado Finiren Txokoa está marcando la diferencia en la vida de personas mayores de 60 años. Ubicado en la calle Eskalantegi de Antxo, este lugar se ha convertido en un punto de encuentro esencial para quienes buscan combatir la fragilidad, la soledad o una dependencia moderada.
Un Legado de Amor y Cuidado
Lo que hace único a Finiren Txokoa es su origen: la herencia de Fini Rubio. Esta mujer, con una profunda conciencia social, dejó su patrimonio para crear un espacio dedicado al cuidado de los mayores. Desde su apertura en febrero, el centro ha acogido a una veintena de usuarios, convirtiéndose en un lugar para socializar, disfrutar y prevenir el avance de la dependencia.
El lema del centro, “prevenir antes de la dependencia, no estar solo”, resume su filosofía.
Irati Gartziarena, coordinadora del centro, explica que el objetivo principal es “promover las relaciones sociales y hacer sentir a los mayores que todavía pueden formar parte de la comunidad”.
Finiren Txokoa está diseñado para personas de alrededor de 80 años que, aunque cognitivamente se encuentran bien, buscan mantenerse activas y evitar la soledad. La iniciativa ha tenido una gran acogida entre los vecinos de Pasaia, superando cualquier recelo inicial.
Un Cambio Palpable en la Vida de los Usuarios
La coordinadora destaca que el miedo inicial a un centro de día ha desaparecido por completo. Los usuarios acuden “encantados” y disfrutan de pasar el día de la forma más activa posible. El centro opera en dos turnos, mañana y tarde, y los usuarios pueden elegir si asisten todos los días o solo algunos.
Este espacio ha permitido que personas que antes solo se saludaban en la calle ahora estén “haciendo mucha amistad”.
Maite, hija de una usuaria de 92 años, relata con emoción el impacto del centro en su madre. Aunque al principio se mostraron un poco reacias, la transformación ha sido evidente. “Veo a mi madre más activa, más motivada”, afirma. Su madre ha recuperado el interés por la lectura y disfruta de las manualidades y la pintura.
Para la madre de Maite, ir a Finiren Txokoa es “como cuando ibas al colegio”.
Ha establecido nuevas relaciones y disfruta de la compañía. Esta nueva rutina ha mejorado la autonomía de su madre y ha traído tranquilidad a la familia. “Estamos contentas, muy contentas”, concluye Maite.
Ilusión, Alegría y Nuevas Amistades
Arantxa y José Antonio, un matrimonio que acude al centro desde el primer día, son un claro ejemplo de esta nueva etapa. Para Arantxa, Finiren Txokoa supone “ilusión, alegría, ganas de acudir”.
Destaca la importancia de las nuevas amistades: “Encontramos gente que conocemos de vista, pero nunca hemos charlado. Y aquí charlamos de todo lo habido y por haber”. José Antonio lo vive “con mucha alegría” y celebra poder compartir la experiencia con su mujer.
Arantxa describe la variedad de actividades con entusiasmo: desde ejercicios para la mente hasta gimnasia suave, talleres de pintura y lectura comentada. El centro también es “una ventana abierta a la comunidad”, con charlas y visitas de agentes externos.
Para ellos, la asistencia se ha convertido en una parte fundamental de su rutina.
Un Legado de Generosidad y Compromiso
Tanto los usuarios como sus familiares son conscientes de que esta oportunidad única se la deben a Fini Rubio. Su generosidad es un tema recurrente de conversación y agradecimiento en el centro. José Antonio la define como “una mujer con mucha profunda conciencia social”. El legado de Fini Rubio no se limita a Pasaia, sino que también benefició a otros municipios, demostrando su compromiso con el bienestar de los mayores.
Los protagonistas desean que Fini Rubio pudiera haber visto el bien que ha generado su iniciativa.
Finiren Txokoa es un espacio lleno de inquietud y alegría contagiosa. Y en el centro de todo, dinamizando cada actividad, se encuentra Irati, a quien los usuarios ven como una pieza fundamental. “Tenemos que agradecer a Fini el centro que tenemos, y a Irati, que es una monitora estupenda”, concluye Arantxa.













