
IRENE RODRÍGUEZ: ROMPIENDO BARRERAS Y DESAFIANDO PREJUICIOS
Foto: Archivo – Todos los derechos reservados
Irene Rodríguez, de 26 años, es una joven con síndrome de Down que ha logrado derribar prejuicios y construir una vida plena. Trabaja como cocinera, toca el piano desde los cuatro años y practica deportes como fútbol, pádel y natación. Su historia es un ejemplo inspirador de cómo superar las barreras impuestas por la discapacidad.
Una cocinera apasionada en El Corte Inglés
Desde hace cuatro años, Irene forma parte del equipo de cocina de El Corte Inglés en Santiago de Compostela, donde disfruta de un trabajo a media jornada. Lejos de evitar la presión, ella misma reconoce que lo que más le gusta es “el estrés de la cocina”.
Aunque a veces percibe miradas diferentes en la calle, en su entorno laboral y entre quienes la conocen, Irene es valorada por su talento y personalidad, más allá de su condición genética.
Según cuenta, el trato de sus compañeros de trabajo es igualitario, sin distinciones, y así ha sido desde el principio. La experiencia en el Centro de FP Lamas de Abade de Santiago, donde estudió cocina, también fue muy positiva para ella.
Planes de futuro e independencia
Actualmente, Irene vive con su familia, pero no descarta la posibilidad de independizarse con su pareja en el futuro. Sin embargo, por ahora, sus múltiples actividades le impiden tener mucho tiempo libre. “Tengo amistad con mucha gente, pero hay una persona con la que me gustaría, sí”, afirma.
‘No soy yo, eres tú’: Cambiando la mirada sobre el Síndrome de Down
El testimonio de Irene se alinea con la campaña ‘No soy yo, eres tú’ de Down España, que busca transformar la percepción social sobre las personas con síndrome de Down.
Rebeca Munín, vicepresidenta de Down Compostela, destaca la importancia de dejar de infantilizarlas y enfocarse en su potencial y contribuciones.
Munín, madre de un niño de 10 años con síndrome de Down, subraya que el cambio de perspectiva debe comenzar en las propias familias, evitando la sobreprotección y fomentando la confianza en las capacidades de sus hijos. “Dejarlos que se equivoquen, que prueben, anotarlos a todas las actividades que quieran no teniendo miedo que por tener Down no vayan a poder hacerlo… tener una pareja, trabajar”, enfatiza.
El empleo como pilar de la autonomía
El trabajo es un elemento fundamental en el camino hacia la autonomía. Beatriz Martínez, coordinadora del programa de Empleo con Apoyo de Down Compostela, explica que actualmente 20 personas están empleadas gracias al programa, lo que representa cerca del 90% de los usuarios en búsqueda activa de empleo.
El modelo de la asociación consiste en brindar apoyo al trabajador en la empresa durante el tiempo necesario para que aprenda sus tareas, retirándolo gradualmente hasta un seguimiento puntual.
Martínez celebra que cada vez más empresas se contactan con ellos para ofrecer puestos, lo que refleja una mayor conciencia social y un cambio positivo en comparación con años anteriores.
La creciente demanda laboral por parte de las empresas demuestra un reconocimiento del valor y las habilidades de las personas con discapacidad, abriendo nuevas oportunidades y derribando barreras en el ámbito laboral.













